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Felipe VI defendió hoy en la sede del Consejo de Europa una España "unida, plural y moderna" y subrayó el compromiso firme con "la democracia, los derechos humanos y el imperio de la ley", al tiempo que animó a los socios europeos a seguir juntos y "no dar pasos atrás" ante la actual incertidumbre. Don Felipe intervino por primera vez ante la sede de la organización política europea más antigua en su sede en Estrasburgo (Francia) con motivo del 40 aniversario de la entrada de España en esta institución.

Ante "las incertidumbres y temores" que rodean a Europa, el jefe del Estado se mostró partidario de seguir "unidos" y afrontar los desafíos "reflexivamente, pero con decisión". "La respuesta no puede consistir en dar pasos atrás o volver a un pasado que llevamos tiempo intentando superar. No vendrá nunca de la mano de acortar nuestra mirada, de contraernos, sino de ofrecer respuestas globales a retos que son globales", sostuvo.

Don Felipe pronunció su discurso ante el plenario de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE) 37 años después del que protagonizó su padre, don Juan Carlos, en el mismo sitio. Como hiciera Juan Carlos I, el Rey reiteró la vocación europeísta de España y el compromiso de que Europa siga siendo "un referente de libertades e integración".

"Debemos permanecer unidos, reafirmando los derechos y libertades y el imperio de la ley como sustancia vital e irrenunciable de la Europa política", remarcó ante los parlamentarios. Según el jefe del Estado, el actual contexto no debe hacer olvidar que "la democracia requiere conjugar emoción y razón, confianza y participación", así como diálogo y "espíritu conciliador". "En el mundo globalizado del siglo XXI Europa debe seguir siendo un referente de libertades y de integración. Si permanecemos fieles a esos valores, Europa, como espacio de civilización, continuará siendo fuente de inspiración para otras regiones del planeta", sentenció Felipe VI.

Cuatro décadas después de que España ingresara en el Consejo de Europa, dos años después de la muerte de Francisco Franco, el Rey garantizó "el compromiso firme" con los valores que representa esta organización que agrupa a 47 países europeos, como son "la democracia, los derechos humanos y el imperio de la ley". Aunque sin citar el desafío independentista de Cataluña, el monarca aseguró que la España "democrática y constitucional, unida, plural y moderna, en la que todos los poderes del Estado emanan del pueblo español, que les confiere, precisamente, su legitimidad", quiere seguir contribuyendo a una Europa "próspera e integrada".

"Una Europa cuya fortaleza, desarrollo y progreso descansan en el respeto al Estado de derecho como garantía de la convivencia en libertad de todos los ciudadanos europeos", añadió.

España, prosiguió el Rey, "ampara las culturas y tradiciones, las lenguas e instituciones propias de las nacionalidades y regiones que integran la nación española". Igualmente, respaldó que el autogobierno de las comunidades autónomas, conjugado con el principio de igualdad de los españoles, "enriquece la convivencia".

Felipe VI quiso reconocer la tarea de quienes permitieron la democracia en España tras la dictadura, a los que definió como "los españoles de la reconciliación". De ellos destacó que "dejaron a un lado sus legítimas diferencias políticas" y antepusieron "el entendimiento y el diálogo para superar enfrentamientos".

El Rey valoró la ayuda que el Consejo de Europa brindó a España para que se consolidara la democracia. En reciprocidad, don Felipe subrayó "la confianza y la lealtad de España al proyecto europeo" como "aliado y amigo seguro en la defensa de la democracia, los derechos humanos y la libertad".

"Los españoles somos europeos por identidad, por cultura, por historia y por geografía. Lo somos también por vocación y voluntad políticas", reflexionó el jefe del Estado, quien respaldó una Unión Europea "más cohesionada y con mayores cotas de integración".

También tuvo palabras de recuerdo para los refugiados e inmigrantes que huyen de la guerra, el terrorismo y la pobreza: "No podemos concebir la paz sin el disfrute de los derechos humanos". La intervención del Rey, íntegramente en español, se prolongó durante unos 20 minutos y fue reconocida con el aplauso mayoritario de los parlamentarios presentes en el hemiciclo.

La visita de don Felipe es la tercera del Rey de España a la sede de la institución en Estrasburgo, después de las que protagonizó su padre en 1979 y en 1988.