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China pide a sus ciudadanos que cumplan con los requisitos impuestos por otros países para viajar en virtud del aumento de contagios de covid en el país asiático, como la exigencia de presentar pruebas negativas para entrar en otros territorios.

"En respuesta a las restricciones impuestas por países como Japón para los viajeros procedentes de China, y a las sugerencias de la Unión Europea de hacer lo propio entre sus países miembros, China recuerda a sus ciudadanos que den cuenta de su estado de salud antes de partir y que sigan los requerimientos de otros países", indicó hoy en rueda de prensa la portavoz de Exteriores, Mao Ning.

Un tercio de positivos en los test a pasajeros procedentes de China en Francia

La rápida propagación del virus por el país tras retirar la política de "cero covid" ha sembrado dudas sobre la fiabilidad de los datos oficiales de contagios y muertes, que han registrado apenas un puñado de fallecimientos recientes por la enfermedad pese a que localidades y provincias han calculado que una proporción significativa de sus poblaciones se ha contagiado.

El país asiático anunció a finales de diciembre que reabrirá sus fronteras el próximo 8 de enero, por primera vez desde marzo de 2020, lo que ha provocado que varios países hayan decidido en los últimos días exigir a los viajeros procedentes del país asiático test negativos de covid para viajar a sus territorios.

Este miércoles, la UE recomendó a sus estados miembros que introduzcan a los pasajeros procedentes de China el requisito de una prueba de covid negativa realizada no más de 48 horas antes de la salida, además del uso de mascarillas durante los viajes.

La UE recomienda pedir pruebas de covid a los viajeros procedentes de China

Pekín calificó el martes de "desproporcionadas" las restricciones que hasta ahora han impuesto varios países a los viajeros procedentes de China.

A partir del 8 de enero, la covid dejará de ser una enfermedad de categoría A en China, el nivel de máximo peligro y para cuya contención se exigen las medidas más severas, para convertirse en una de categoría B, que contempla un control más laxo, marcando así en la práctica el fin de la política de 'cero covid', desmantelada por las autoridades después de que se produjesen protestas.