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La epidemia de cólera se ha extendido ya a todo el territorio yemení. Según el último balance de la OMS, desde el 21 de abril han muerto más de 1.800 personas y cerca de 360.000 han resultado infectadas. Cada diez minutos muere un niño por cólera, u otras enfermedades curables como el sarampión o la polio.

Según la ONG Oxfam, la inminente llegada de la temporada de lluvias incrementará el riesgo por contagios, que podrían elevarse a 600.000, lo que convertirá la epidemia en la más grave desde que, en 1949, se comenzó a tomar datos.

La ayuda internacional llega, pero con cuentagotas. "No alcanza siquiera la mitad de los fondos necesarios", dice Stephen Anderson responsable en Yemen del Programa Mundial de Alimentos. La estructura sanitaria del país, casi inexistente, y las ONG.s, no pueden con una epidemia que casi podría ser derrotada con agua potable y un saneamiento adecuado.

Lujos que Yemen no puede permitirse. El pais se desangra por el cólera, la guerra civil y el hambre. Diecisiete millones tienen dificultades para comer, siete están amenazados de hambruna, cuatro millones y medio de niños y mujeres embarazadas padecen desnutrición.

La guerra ha destruido la economía y las infraestructuras del país.

En fín, más de 20 millones de personas, el 75% de la población, precisan ayuda urgente. Si no llega, Yemen perecerá.