| Martina Bacigalupo
(Actualizado

La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) anunció hoy su retirada de Somalia por los "ataques" que sufre su personal, en un contexto en el que grupos armados y líderes civiles "apoyan, toleran o condonan" esa violencia.

"Durante 22 años de historia de trabajo en Somalia, 16 miembros de MSF han sido asesinados y la organización ha experimentado docenas de ataques contra su personal, ambulancias e instalaciones médicas", explicó en rueda de prensa el presidente internacional de esta organización, Unni Karunakara.

Como ejemplo de esa difícil situación, el presidente destacó el secuestro de las cooperantes españolas de MSF Montserrat Serra y Blanca Thiebaut, secuestradas en octubre de 2011 en Kenia, retenidas en Somalia y liberadas el pasado julio tras 21 meses de cautiverio.

Sin embargo, según remarcó, esta decisión no se debe a cuestiones individuales, sino a una acumulación de situaciones de "violencia extrema" sufrida por el personal de MSF en este país, inmerso en un conflicto desde 1991.

Karunakara, que lamenta el "incalculable" número de personas que quedará desatendido, aseguró que Somalia no reúne las condiciones mínimas de seguridad para desempeñar una labor humanitaria.

"Somalia es uno de los lugares más peligrosos del mundo, pero a diferencia de otros países con gran violencia en los que seguimos trabajando, como Irak, aquí ya no queda ni un mínimo respeto hacia la ayuda humanitaria", justificó.

Según explicó, la prestación de asistencia médica requiere del reconocimiento y de la aceptación de todas las partes inmersas en el conflicto, que deben garantizar unas mínimas condiciones de seguridad para los pacientes y los cooperantes.

"Esta aceptación, siempre frágil en zonas de conflicto, ya no existe en Somalia hoy", añadió el presidente.

MSF intentará negociar con las autoridades somalíes para reanudar al menos el envío de medicamentos, aunque según Karunakara, "no será un proceso fácil ni rápido".