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El presidente de EEUU, Barack Obama, entregó hoy la Medalla de la Libertad, el mayor honor civil del país, a quince personalidades, entre ellas el expresidente George Bush, la canciller alemana, Angela Merkel, y la defensora de los derechos civiles Sylvia Méndez.

En una ceremonia en la Sala Este de la Casa Blanca, Obama afirmó que los condecorados representan "lo mejor de lo que somos y de lo que queremos ser".

Entre ellos figuraba el expresidente Bush (1989-1993), del que Obama destacó que "su humildad y su decencia reflejan lo mejor del espíritu estadounidense".

Mientras Bush, que caminaba con visible dificultad, se apoyaba en el podio para examinar con visible alegría la medalla, Obama dijo que la vida de este ex mandatario pone de relieve la dignidad que representa una vida de servicio público.

El presidente estadounidense impuso también la medalla a la pionera de los derechos civiles Sylvia Méndez, que luchó contra una segregación escolar que sufrió en sus propias carnes.

Según Obama, Méndez "asumió como su misión el difundir su mensaje de tolerancia y oportunidad a los niños de todos los orígenes y de todos los niveles sociales".

Sylvia Méndez protagonizó en 1944 una demanda interpuesta por sus padres después de que se impidiera la admisión de ella y sus hermanos en una escuela de alumnos blancos, en un caso que supuso un precedente para la sentencia, una década más tarde, que puso fin a la discriminación en las escuelas.

La activista, de 74 años y ataviada con un traje pantalón negro y chaqueta blanca, no pudo evitar las lágrimas cuando Obama recordó cómo, "escandalizados porque su hija tuviera que ir a clases a una escuela segregada, los padres de Sylvia fueron codo con codo con otras familias latinas para luchar contra la injusticia en un tribunal de California".

Entre los homenajeados figuraban también destacadas figuras de la vida cultural y deportiva estadounidense, como el violoncelista Yo-Yo Ma o la escritora Maya Angelou.

La leyenda del baloncesto Bill Russell, con sus 2,08 metros de altura, tuvo el raro mérito de conseguir que, a su lado, un presidente que mide 1,86 pareciera bajito y tuviera que estirarse para colgarle al cuello la medalla.

Homenajeado resultó también la leyenda del béisbol Stan Musial, de 90 años, quien como Bush tuvo que recibir ayuda para ocupar su asiento en la sala.

El artista Jasper Johns y la autora Gerda Weismmann Klein, superviviente de los campos de concentración nazis, recibieron asimismo una medalla, concedida también con carácter póstumo al doctor Tom Little, un oftalmólogo muerto en Afganistán cuando desarrollaba una misión humanitaria.

Aunque se le había concedido el galardón, Merkel no se desplazó a Washington para recibirlo. La canciller alemana fue seleccionada como representante de un país unido tras soñar durante décadas con la reunificación.

La exembajadora Jean Kennedy Smith, el presidente honorífico de la central sindical AFL-CIO John Sweeney y el cofundador del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales John Adams completan la lista de los galardonados hoy.