El presidente francés, Emmanuel Macron, responsabilizó este domingo a "extremistas de la extrema izquierda" de la violencia desatada el sábado en las protestas por el encarecimiento de la vida, mostró su apoyo a la policía y a los comerciantes y subrayó que quienes causaron daños en las protestas del sábado "tienen que pagar" .
Las fuerzas del orden francesas han detenido por el momento a 2.000 personas por su participación en actos de violencia, que varias ciudades degeneró en enfrentamientos, ataques a edificios públicos y saqueos de comercios.
"Me dirijo a ustedes esta noche en un momento de extrema gravedad. Ayer, sábado 17 de octubre, extremistas de un grupo de ultraizquierda, junto con numerosos delincuentes (...), saquearon tiendas y destruyeron edificios públicos. ¿Por qué incendiar el ayuntamiento de Limoges? (…) ¿Cómo pudieron llegar a esto? Nada lo explica, nada lo justifica. Todos sentimos rabia y vergüenza", aseguró Macron en una declaración solemne televisada.
"Ayer, los agentes del orden, a pesar de su profesionalidad, fueron objeto de una violencia sin precedentes. He pedido al gobierno que extraiga todas las lecciones necesarias sobre la recopilación de inteligencia y que haya total transparencia. Las investigaciones se llevarán a cabo con la máxima firmeza", añadió Macron en su discurso.
Y añadió que "quienes han destruido deben pagar, quienes intentaron derrocar la República rendirán cuentas", tras las protestas de la víspera contra el encarecimiento de la vida, que degeneraron en destrozos de edificios y mobiliarios públicos, así como saqueos de cientos de comercios en París, Marsella, Lyon, Burdeos y muchas otras ciudades del país.
Llamamiento condenar "sin ambigüedad"
Macron ha instado a los partidos políticos y a los sindicatos a condenar "sin ambigüedad" la violencia registrada durante las protestas y afirmó que Francia "necesita orden" y no una escalada de tensiones a seis meses de las elecciones presidenciales.
"Hago un llamamiento a todos los partidos políticos para que condenen inequívocamente toda forma de violencia. El país necesita orden, no escalada", dijo Macron.
El jefe del Estado anunció que los prefectos podrán prohibir determinadas concentraciones para proteger las ciudades, los edificios públicos y los comercios, cuyos daños se contabilizan por cientos de millones de euros, aunque aún no hay una cifra precisa.