El Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) asegura que no dispone de evidencia concluyente de que la crisis migratoria registrada en Ceuta fuera provocada por una campaña de desinformación impulsada por actores estatales extranjeros. No obstante, la diplomacia europea sí ha confirmado que detectó intentos de Rusia para aprovechar y amplificar la crisis a través de las redes sociales.
Un portavoz de Exteriores de la Unión Europea ha explicado a Europa Press que, durante la crisis, se observaron acciones procedentes de Rusia destinadas a explotar el episodio en el entorno digital. Sin embargo, ha recalcado que estas actuaciones no permiten concluir que la propia crisis fuera desencadenada por una operación de desinformación extranjera.
El SEAE considera que la migración constituye un asunto especialmente sensible en Europa y advierte de la existencia de una actividad relevante de desinformación en redes sociales dirigida a explotar este tipo de cuestiones, generar divisiones y aumentar la polarización.
La diplomacia comunitaria realiza periódicamente evaluaciones sobre el entorno informativo en torno a crisis y acontecimientos políticos considerados relevantes para los intereses de la Unión Europea. Estas evaluaciones se comparten con los Estados miembros cuando pueden verse afectados sus intereses.
Preguntado específicamente por la posible participación de Israel en la difusión de desinformación relacionada con la crisis de Ceuta, el portavoz europeo no ha ofrecido una respuesta concreta. La cuestión llega después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, apuntara públicamente a contenidos vinculados tanto a Rusia como a Israel.
Sánchez aseguró que determinados bulos se difundieron a través de redes sociales relacionadas con Rusia, Israel y sectores de la ultraderecha internacional, a los que acusó de utilizar la inmigración como herramienta para atacar tanto a España como al conjunto de Europa.
La Comisión Europea ya había informado el pasado 6 de agosto de que había identificado canales, especialmente vinculados a Rusia, que trataron de amplificar la crisis de Ceuta en diferentes plataformas digitales.
Bruselas situó, no obstante, estas actuaciones después del inicio de la crisis. El portavoz comunitario Guillaume Mercier explicó entonces que los intentos de amplificación comenzaron a detectarse a partir del 30 de julio, mientras que en los días anteriores no se había observado una actividad similar.