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El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha defendido este miércoles sin hacer referencia a ningún país en concreto, ni a ninguna región europea, el respeto por el Estado de derecho como uno de los cimientos de la Unión Europea y ha avisado de que ser parte de esta Unión "significa aceptar y respetar" las decisiones judiciales. "Formar parte de una Unión basada en el Estado de derecho significa aceptar y respetar las decisiones judiciales", ha proclamado Juncker en el debate sobre el Estado de la Unión Europea celebrado en el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia).

En su intervención inicial ante los eurodiputados, el jefe del Ejecutivo comunitario ha defendido que en Europa "la fuerza de la ley ha reemplazado la ley del más fuerte" y ha recalcado que la Unión Europea es "una comunidad de leyes".

"El Estado de derecho no es una opción en la Unión Europea, es una obligación", ha continuado.

El presidente comunitario ha defendido también al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, al que los propios Estados miembros asignaron las competencias, para incidir en que sus sentencias "deben ser respetadas por todos". "Las sentencias del Tribunal europeo deben ser respetadas por todos. Minarlas o socavar la independencia de los tribunales nacionales es despojar a los ciudadanos de sus derechos fundamentales", ha advertido.

UN EURO PARA TODOS Y UN SUPERMINISTRO DE ECONOMÍA

El presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, propuso hoy que todos los países de la Unión Europea estén en el euro y en Schengen de cara a la salida de Reino Unido, una medida disuasoria de nuevos "brexit" pensada especialmente para los países más al este de la UE.

En el penúltimo estado de la Unión de su mandato, el jefe del Ejecutivo europeo cambió su discurso respecto a hace solo unos meses y abogó por una europa de una sola velocidad, donde los socios de la UE y la eurozona sean los mismos, y los Veintisiete estén asimismo en la unión bancaria y en el acuerdo Schengen. El camino hacia esa UE de modelo único, "en la que no haya países ni ciudadanos de segunda", se allanará mediante un instrumento de adhesión al euro que dé ayuda financiera a todos los países que quieran hacerlo.

También apuntó que el objetivo es que todo el bloque forme parte de la unión bancaria, un grano de arena más para una soñada integración económica que también ayudará a construir un Ministerio de Finanzas europeo. El luxemburgués precisó que no se trataría de crear un nuevo cargo, sino de que el comisario europeo de Economía y Hacienda asuma esas funciones y también la presidencia del Eurogrupo, el órgano informal que reúne a los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona.

Juncker no pronunció la palabra "brexit" ni nombró al socio británico hasta exactamente una hora después de empezar su intervención solemne en la Eurocámara, con el ánimo, contaron fuentes de su gabinete, de dejar claro que lo relevante es el futuro de los países que quedarán en la UE. "La salida del Reino Unido es dolorosa, la lamentaremos nosotros, pero ellos también", dijo Juncker, quien explicó que el "brexit" ha sido su mayor decepción en toda una vida dedicada al proyecto europeo, por el que dijo sentir "amor". "Pero no hay amor sin decepción", añadió.

Para hacer menos dolorosa la partida de Reino Unido el día del divorcio final, el 29 de marzo de 2019, Juncker ha propuesto al resto de líderes la celebración de una cumbre en Rumanía, que ostentará entonces la presidencia, para celebrar la nueva etapa de la unión y cerrar políticamente los asuntos pendientes.

También medidas de eficacia y transparencia de las instituciones, como un código de conducta nueva para los comisarios europeos.

El ex primer ministro de Luxemburgo, de 62 años, ya ha declarado en varias ocasiones que en 2019 no repetirá como candidato a la presidencia del Ejecutivo comunitario.