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El Gobierno sirio ha señalado que la propuesta de resolución del Consejo de Seguridad --planteada por Reino Unido, Francia, Alemania y Portugal-- para condenar "las acciones del Gobierno sirio y pedir una suspensión inmediata de la violencia y las violaciones de Derechos Humanos básicos" sólo ayudará "a los extremistas y a los terroristas".

"Es importante que el Consejo de Seguridad no intervenga en los asuntos internos de Siria, que es miembro fundador de las Naciones Unidas", ha dicho el ministro de Exteriores sirio, Walid al Moualem, al secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, en una carta remitida a la organización internacional.

"Estamos bastante seguros de que cualquier resolución que se adopte por el Consejo únicamente exacerbará la situación y enviará el mensaje a los extremistas y terroristas de que la destrucción que están llevando a cabo tiene el apoyo de las Naciones Unidas", ha agregado.

Los diplomáticos de los países pertenecientes al Consejo de Seguridad trabajaron este viernes para romper el estancamiento en el que se encuentra el borrador. Por ello, se ha acordado no imponer sanciones a Siria pero condenar las acciones del Gobierno sirio y pedir una suspensión inmediata de la violencia y las violaciones de Derechos Humanos básicos, así como señalar que las fuerzas de seguridad del país podrían ser culpables de crímenes contra la Humanidad.

Finalmente, fuentes diplomáticas han señalado que no se han producido cambios en las posturas de los quince miembros del Consejo. A día de hoy, únicamente nueve Estados (incluyendo los países que proponen el borrador) tiene pensado votar a favor del mismo.

Rusia y China no están de acuerdo con cualquier discusión sobre Siria y han sugerido que usarían su derecho a veto para bloquear la resolución. Líbano, India, Brasil y Sudáfrica han mostrado también su oposición a partes del texto. Fuentes diplomáticas han señalado que el borrador podría ser votado la semana que viene.

SIN DISCULPAS DE DAMASCO

Moualem no ha ofrecido sus disculpas por la muerte de civiles durante las protestas, que varios grupos de Derechos Humanos han elevado a 1.100 desde el mes de marzo. Asimismo, ha remarcado que Damasco no tiene otra opción que no sea presionar para asegurar "la seguridad de la nación y su población".

"Esperamos que Naciones Unidas y sus Estados miembro asistan a Siria en su enfrentamiento con el extremismo y el terrorismo y no adopten de manera precipitada una posición que dé una coartada a las bandas de asesinos", ha añadido Moualem en la carta, fechada el 9 de junio.

Asimismo, ha agregado que los movimientos diplomáticos para condenar a Siria "constituyen una intervención flagrante en los asuntos internos del país y un intento de desestabilizar y controlar las actuales y futuras decisiones y destinos de su gente".

Pocas horas antes, el portavoz de Ban, Martin Nesirky, dijo a los periodistas que el secretario general de la ONU había intentado hablar por teléfono con el presidente sirio, Bashar al Assad, pero que "no estaba disponible".

Moualem ha dicho que el Gobierno sirio está comprometido con "la construcción de la democracia y el aumento de la participación ciudadana en el proceso político a través del establecimiento de la unidad nacional y del orden público". Además, ha añadido que en los próximos días "un comité compuesto por representantes de alto nivel de varios partidos políticos y personas independientes comenzará un diálogo nacional en Siria".

Además, ha indicado que los manifestantes no son pacíficos en la mayoría de las ciudades y que "los actos de violencia y destrucción ha reducido instalaciones públicas y privadas a cenizas". "Se han descubierto montañas de armas y munición en varios lugares, lo que confirma que el problema al que nos enfrentamos va más allá, afecta a la seguridad y soberanía del país y está siendo fomentado desde el extranjero", ha indicado a Ban.

Por último, ha manifestado que algunos países basan sus puntos de vista sobre lo que está ocurriendo en Siria en "información errónea" y están ignorando las reformas puestas en marcha por el Gobierno sirio y los crímenes cometidos por "bandas armadas".