El Gobierno de David Cameron busca reinventarse tras la debacle electoral
Los laboristas británicos ganan en 74 municipios
Madrid/ El Gobierno de coalición del primer ministro británico, David Cameron, planea un relanzamiento a fin de demostrar que está capacitado y lo suficientemente unido para liderar el Reino Unido tras la debacle electoral sufrida el jueves por conservadores y liberaldemócratas.
Según publica hoy la prensa británica, el conservador Cameron y el viceprimer ministro Nick Clegg, líder del Partido Liberal Demócrata, comparecerán juntos el próximo martes para confirmar al país que su pacto de gobierno sigue intacto pese al castigo en las urnas y las presiones dentro de sus propias formaciones.
El Partido Laborista de Ed Miliband fue el principal ganador de los comicios municipales celebrados el jueves al sumar más de 800 concejales nuevos a costa de las pérdidas de conservadores y liberales.
Extrapolados a unas elecciones legislativas -previstas en 2015-, estos resultados darían a los laboristas un 38 % de apoyo, frente al 31 % que recibirían los "tories" de Cameron y un magro 16 % para los liberaldemócratas de Clegg.
Aunque se esperaba una caída de los partidos de la coalición, debilitada tras una serie de patinazos en plena crisis económica, el batacazo fue mayor de lo esperado y ha motivado que destacadas voces en ambas formaciones hayan puesto en duda la viabilidad del Gobierno compartido.
Varios conservadores, encabezados por el diputado Stewart Jackson, han pedido a Cameron que de un giro a la derecha y abandone políticas "descabelladas" impulsadas por los liberaldemócratas, como la reforma de la Cámara de los Lores (para hacerla más democrática) y los matrimonios homosexuales.
Otra diputada "tory", Eleanor Laing, urgió al jefe del Gobierno a centrarse en las verdaderas preocupaciones de sus votantes y a dejar las "políticas estudiantiles" de los liberales de Clegg, quienes, por su parte, han recibido críticas en sentido contrario.
La táctica de "diferenciación" seguida por Clegg en las últimas semanas -en que ha intentado separar las políticas impulsadas por su partido de las de los "tories"- no ha impedido que el electorado les haya castigado con uno de sus peores resultados.
El lord liberaldemócrata Matthew Oakeshott ha advertido de que, si los liberales siguen siendo asociados con medidas "tories" -como los recortes presupuestarios o las ventajas fiscales para los ricos del último presupuesto-, no podrán afrontar las próximas elecciones legislativas "como una fuerza independiente, nacional y poderosa".
A pesar de la inquietud entre sus filas, tanto Cameron como Clegg han asegurado que continuarán unidos para sacar al país de la crisis.
"Continuaremos tomando las decisiones difíciles requeridas para reducir el déficit", ha dicho Cameron, mientras que su socio se ha comprometido a seguir "desempeñando nuestro papel para rescatar, reparar y reformar la economía".
Por su parte, el Partido Laborista celebraba hoy una victoria que supone el primer verdadero reconocimiento del liderazgo de Miliband, quien sin embargo se ha mostrado cauto al reconocer que "hay mucho trabajo por hacer" con vistas a las elecciones de 2015.
Con una participación electoral de apenas el 32 %, el triunfo de los laboristas se explica en buena parte por una gran decepción con el Gobierno.
La única lacra para la formación de centroizquierda fue la derrota por una diferencia mínima de solo el 3 % de su candidato a la alcaldía de Londres, Ken Livingstone, que fue superado por el "tory" Boris Johnson, que logró la reelección.
Esta derrota anuncia el fin de la carrera política del veterano laborista, que ayer comunicó que no volverá a presentarse a ningunas elecciones.
Para Johnson, en cambio, la victoria en la capital -la única buena noticia para los "tories" en estos comicios- le allana el camino para convertirse un día en líder del Partido Conservador (y por tanto, en candidato a primer ministro), una opción que hoy, de momento, ha descartado.
LOS LABORISTAS BRITÁNICOS GANAN EN 74 MUNICIPIOS
El Partido Laborista británico ganó en 74 de los 181 municipios que estaban en juego en las elecciones locales celebradas el jueves en el Reino Unido y consiguió 776 nuevos concejales, a falta de concluir el escrutinio en Londres y otras dos localidades del país.
El principal partido en la oposición superó con creces a conservadores y liberaldemócratas, que integran la coalición de Gobierno, al conseguir 2.044 concejales de los cerca de 5.000 de esos cargos que estaban en juego en Inglaterra, Gales y Escocia.
Los "tories" ganan en 41 municipios y reúne un total de 991 concejales (397 menos) mientras los liberaldemócratas solo consiguieron imponerse en dos localidades y logran 402 concejales (53 menos).
Según las estimaciones de la cadena pública de televisión BBC, el Partido Laborista de Ed Miliband se alzó con el 38 por ciento del voto total, frente al 31 por ciento de los "tories" del primer ministro, David Cameron, y el 16 por ciento de los liberaldemócratas de Nick Clegg.
A falta de conocer el resultado clave de Londres, donde va de momento en cabeza el actual regidor conservador Boris Johnson, los otros dos alcaldes elegidos en estos comicios han sido para los laboristas, en las ciudades inglesas de Liverpool y Salford.
También las ciudades escocesas de Edimburgo y Glasgow estarán gobernadas por los laboristas, después de que los liberaldemócratas perdiesen la primera y el Partido Nacionalista Escocés (SNP) fuese incapaz de imponerse en la segunda, como era su objetivo.
El complejo sistema vigente en el Reino Unido ha ralentizado el escrutinio, a la espera de que esta noche, previsiblemente después de las 22.00 GMT, se conozca el resultado de Londres, donde el actual alcalde "tory" va en cabeza con el 44 % de los votos, frente al laborista y exalcalde Ken Livingstone, con el 40 %.
Cerca de 32 millones de británicos fueron llamados el jueves a las urnas para elegir a 5.000 concejales en 181 municipios, si bien la participación fue de apenas el 32 por ciento, la más baja desde los comicios de 2000.
En las elecciones municipales del Reino Unido es habitual que los partidos en el Gobierno sufran un voto de castigo y todos los líderes políticos achacaron el resultado electoral a la recesión que vive la economía británica, que ha pasado factura a la actual coalición gobernante.
Al aceptar su derrota, el primer ministro conservador, David Cameron, la achacó a la crisis y dijo que las medidas que está tomando el Ejecutivo son "difíciles" pero "correctas" por "el bien del país".
Uno de los grandes perdedores ha sido el viceprimer ministro y líder liberaldemócrata, Nick Clegg, cuyo partido ha quedado por debajo de los 3.000 concejales por primera vez desde 1998 pese a que los comicios locales tradicionalmente se le han dado muy bien.
Clegg dijo en todo caso que está decidido a que "sigamos desempeñando nuestra labor" de "reformar la economía británica. No es un trabajo fácil y no se puede hacer de la noche a la mañana pero nuestro deber es impulsar el empleo y la inversión".
Por su parte, el gran ganador de las elecciones, el líder del Partido Laborista Ed Miliband, se felicitó hoy por la victoria si bien evitó el triunfalismo al señalar que su formación "se está ganando otra vez la confianza" de los votantes, perdida en el descalabro sufrido por su partido en las generales de 2010.
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