El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha emitido este jueves una licencia para permitir la compra de petróleo ruso que ya haya sido cargado en buques, en un intento de "incrementar el alcance global del suministro existente", pese a las sanciones impuestas a Moscú a causa de la guerra de Ucrania y ante el aumento de los precios del crudo por la interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz, que ha llevado al barril de Brent, referencia en los mercados europeos, a tocar de nuevo los 100 dólares.
"Para ampliar el alcance global del suministro existente, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos otorga una autorización temporal para que los países adquieran petróleo ruso actualmente varado en el mar", ha anunciado el titular de la cartera, Scott Bessent, en una publicación en redes sociales.
En la misma, el secretario del Tesoro ha indicado que "esta medida, de alcance limitado y a corto plazo, se aplica únicamente al petróleo que ya está en tránsito y no aportará beneficios financieros significativos al Gobierno ruso", alegando que Moscú "obtiene la mayor parte de sus ingresos energéticos de los impuestos aplicados en el punto de extracción".
"Las políticas energéticas del presidente (Donald) Trump han impulsado la producción de petróleo y gas de Estados Unidos a niveles récord, lo que ha contribuido a la reducción de los precios del combustible para los estadounidenses trabajadores", ha subrayado, pese al pronunciado aumento en los precios del crudo, que ha llegado a superar los 100 dólares el barril y que se sitúa en los 95 dólares, en el caso del West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos.
Sin embargo, Bessent ha alegado que "el aumento temporal de los precios del petróleo es una perturbación temporal que, a largo plazo, beneficiará enormemente a nuestra nación y a nuestra economía". Pese a esta valoración del secretario del Tesoro, la Administración de Donald Trump ha dado de este modo un paso más en sus intentos por aliviar la acuciada situación del mercado de hidrocarburos, sacudido estas semanas por el cierre efectivo --aun si desmentido por Teherán--, del estrecho de Ormuz.
Por su parte, Moscú ha alegado que la medida implica una admisión por parte de Washington de que los mercados necesitan el petróleo ruso. "Estados Unidos está reconociendo lo obvio: sin el petróleo ruso, el mercado energético mundial no puede mantenerse estable", ha afirmado en redes sociales el enviado especial del presidente ruso, Vladimir Putin, para Inversiones y Cooperación Económica, Kiril Dimitriev.