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Dos partidos socialdemócratas decidirán el nuevo Gobierno de Eslovaquia, tras ganar el Smer de Robert Fico las elecciones, con el 22,9 %, y obtener La Voz (Hlas) de su excorreligionario Peter Pellegrini la tercera plaza, con el 14,7 %, detrás de los liberales progresistas del PS, que obtuvieron un 17,1 %.

De hecho, los 27 escaños ganados por Pellegrini en la cámara de 150 parlamentarios son imprescindibles para cualquier "coalición viable", sea con Smer o con PS, reconoció el propio Pellegrini tras conocerse los resultados del escrutinio.

Pellegrini, que se salió del Smer en 2020, no oculta cierta preferencia hacia su antiguo partido.

Se escindió de esa agrupación política ante los escándalos de corrupción y tras el asesinato de un periodista que investigaba los vínculos de la gobernante socialdemocracia con el crimen organizado.

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La ciudadanía, que castigó al Smer en las elecciones de 2020, al bajar del 28% al 18%, ha renovado ahora su confianza en la formación, que promete protección en medio de la fuerte inflación y una gestión pública más eficaz.

Fico despejó hoy las dudas sobre la orientación futura del país asegurando que mantendrá la política exterior dentro del marco de la Unión Europea (UE), aunque dejó claro que habrá cambios en cuanto a la ayuda militar eslovaca para Ucrania.

"La orientación de la política exterior de Eslovaquia no cambiará. Estamos en la Unión Europea", dijo el líder de Smer en una rueda de prensa.

Eslovaquia ha sido hasta ahora uno de los países europeos que más firmemente ha apoyado a Ucrania tras la invasión rusa.

Así, le entregó al país vecino toda su flota de cazas MIG-29, además del sistema de defensa antiaéreo S-300, lo que podría ser reducido ahora a ayuda humanitaria.

Pero según Fico, los eslovacos tienen ahora "otros problemas más importantes que Ucrania", en referencia a la subida de la inflación, una de las más altas en la UE.

Para poder formar una coalición, el líder de Smer necesita al menos dos socios, y al margen del nuevo partido Hlas, está la formación nacionalista SNS, con la que ya había gobernado en el pasado.

El SNS volverá al Parlamento después de conseguir el 5,6 % de los votos el sábado, justo por encima del 5 % necesario para asegurarse representación en la Cámara.

Los resultados no amenazan el lugar de Eslovaquia en la UE y la OTAN

El segundo de la lista de SNS, Tomas Taraba, secundó hoy el mensaje de Fico en el sentido de que los resultados de las elecciones "no amenazan en absoluto el lugar de Eslovaquia en la UE y la OTAN".

Lo que ocurre es que "Eslovaquia tendrá un gobierno que cambie el caos por el orden y (que ofrecerá la) solución de los problemas", dijo el nacionalista conservador.

Una postura que puede hacer apetecible entrar en una coalición tripartita de Smer, La Voz y SNS, aunque todo va a depender del precio que ponga Pellegrini, no dispuesto a sentarse en un gabinete junto a Fico.

Para el líder de Hlas también es incuestionable el anclaje de Eslovaquia en Occidente, además de mantener un Estado fuerte, asumiendo el control de los recursos energéticos estratégicos y persiguiendo una distribución equitativa de la riqueza, en una país con serios desequilibrios regionales.

Según los analistas locales, eso no es un obstáculo para entenderse con su antiguo colega de partido, buscando alternativas para repartirse con Fico, quien afirmó hoy no querer renunciar a la jefatura del Gobierno, los altos cargos del Estado, como la presidencia del Parlamento.

En el caso de que no lleguen a un entendimiento, entraría en juego otra coalición, que estaría integrada por PS progresista, Hlas y los liberales de Libertad y Solidaridad, pero que tendría sólo 70 escaños, seis por debajo de la mayoría absoluta en la Cámara.

Haría falta un partido bisagra, como Gente Corriente (OLaNo), cuyo líder, Igor Matovic, declaró hoy que su partido se va a la oposición, o con los democristianos del KDH, que tienen poco en común con los progresistas del PS, liderados por el eurodiputado y vicepresidente del Parlamento Europeo, Michal Simecka.

Éste asegura que hará todo lo posible por impedir a Fico la formación de Gobierno, pero por ahora le faltan aliados para lograrlo, al menos sobre el papel.