(Actualizado

Berlín soltó hoy 7.000 globos de helio al cielo como broche final a su jornada de conmemoración de la caída del muro que dividió la ciudad en dos durante 28 años, de la que hoy se cumple un cuarto de siglo.

En un impresionante escenario en la Puerta de Brandeburgo comenzó a las 18.20 GMT la suelta de los globos ante cientos de miles de personas que se congregaron para asistir al final de la jornada conmemorativa en Berlín a pesar del frío.

Los globos, que se había distribuido siguiendo el antiguo trazado del muro por la ciudad, unos quince kilómetros, fueron uno a uno elevándose al cielo ya a oscuras de Berlín, mientras la Staatskapelle interpretaba la Novena Sinfonía de Beethoven bajo la batuta del director argentino-israelí Daniel Barenboim.

Los primeros globos estuvieron apadrinados por varios líderes de la época de la caída del muro, como el ex presidente polaco Lech Walesa, líder del sindicado Solidaridad, y el presidente alemán y antiguo activista en la Alemania oriental, Joachim Gauck.

Mención aparte merece la aparición en este escenario también del último líder de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, que fue aclamado en varias ocasiones por el público al grito de "¡Gorbi, Gorbi!".

El alcalde-gobernador de Berlín, Klaus Wowereit, dio las gracias en un discurso previo a todas las personas que de forma pacífica contribuyeron a echar abajo el muro y que lograron que la ahora capital alemana se convirtiera en una "metrópolis abierta y tolerante que vive de su diversidad".

"En el día más feliz de nuestra historia reciente recordamos a todas la víctimas de la dictadura de la RDA (República Democrática Alemana)", declaró el alcalde, quien afirmó que "los muros de cemento y en las cabezas pueden vencerse si la gente se une y supera sus miedos".

La suelta de globos, que se prolongó cerca de media hora hasta que los 7.000 se elevaron por los cielos, cerró la sección popular de la jornada de actos conmemorativos, que contó también con varias intervenciones musicales y performances.

La intensa afluencia de público, que se asemejó a la de las concentraciones para visualizar los partidos del Mundial de Brasil el pasado verano, obligó a cortar varios accesos por motivos de seguridad.