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El papa Benedicto XVI aterrizó hoy en el aeropuerto de Berlín para iniciar su primera visita de Estado a Alemania, el tercer viaje a este país y que está marcado por las protestas. En el Parlamento federal alemán Benedicto XVI advirtió que la aplicación del derecho distingue al Estado de "una gran banda de bandidos", como ocurrió en la Alemania nazi.

"Servir al derecho y combatir el dominio de la injusticia es y sigue siendo el deber fundamental del político". "Si se quita el derecho, el Estado, como decía san Agustín, se convierte en una gran banda de bandidos. Lo alemanes sabemos por experiencia que estas palabras no son una mera quimera.

Hemos visto como el poder se separó del derecho, se enfrentó al derecho y pisoteó el derecho, de manera que el Estado se convirtió en un instrumento para la destrucción del derecho", afirmó el Papa.

En su primera intervención en un Parlamento, en este caso el de su país, el papa Ratzinger agregó que aquel Estado se transformó en una "cuadrilla de bandidos muy bien organizada que podía amenazar al mundo entero y empujarlo hasta el borde del abismo".

"Servir al derecho y combatir el dominio de la injusticia es y sigue siendo el deber fundamental del político. En un momento histórico, como el actual, en el cual el hombre ha adquirido un poder hasta ahora inimaginable, este deber se convierte en algo particularmente urgente", agregó el Papa.

Al acto no asisten alrededor de un centenar de diputados del partido Socialdemócrata (SPD), Los Verdes y La Izquierda, al considera que la intervención del jefe de la Iglesia Católica contraviene el principio de la neutralidad religiosa del Parlamento.

TERCERA VISITA A SU PAIS NATAL

Esta mañana el Papa fue recibido al pie de la escalerilla, entre otros, por el presidente de Alemania, Christian Wulff, la canciller federal, Angela Merkel, y el gabinete ministerial germano.

Poco después de su llegada Benedicto XVI ha sido recibido con los honores de un jefe de Estado en el Palacio de Bellevue por el presidente de Alemania, Christian Wulff, con quien departió en la primera cita de su viaje de cuatro días a Alemania.

Un viaje centrado, según ha dicho Benedicto XVI en el diálogo con otras confesiones y el encuentro con Dios. El Pontífice ha lamentado la creciente indiferencia de la sociedad ante la religión.

La visita de cuatro días de duración es la tercera que realiza el Pontífice a su país natal.