Un joven compra en un supermercado | EUROPA PRESS
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Las olas de calor no solo tienen consecuencias sobre la salud. El cambio climático también puede acabar encareciendo la cesta de la compra, al reducir las cosechas y elevar los costes a los que tienen que hacer frente agricultores y ganaderos.

El Banco Central Europeo advierte de que las temperaturas extremas pueden provocar un aumento del precio de los alimentos mayor de lo previsto. Una situación que el campo ya está empezando a notar y que suma dificultades a unas explotaciones que afrontan también el encarecimiento de la energía, los combustibles y los fertilizantes.

Menos cosecha y pérdidas en el campo

En Madrid, los agricultores aseguran que las altas temperaturas están afectando directamente a los cultivos. Jesús Anchuelo, secretario general de UPA Madrid, explica que las temperaturas comenzaron a ser muy elevadas ya desde abril, dificultando el desarrollo normal de las plantas.

El resultado, según señala, es una menor producción y pérdidas económicas que pueden alcanzar los 300 euros por hectárea.

Más calor y menos agua

A las temperaturas extremas se suma la escasez de agua. Los agricultores y ganaderos denuncian que desde las lluvias registradas en febrero apenas ha vuelto a llover, una situación que está dejando sin pastos a los animales.

Esto obliga a las explotaciones ganaderas a recurrir a la compra de alimento para mantener al ganado, lo que supone un nuevo incremento de los costes de producción.

El calor también está modificando la forma de trabajar en el campo. Pacual Cabedo, fundador de EAP, explica que algunas jornadas tienen que comenzar mucho antes y finalizar alrededor de las 13:00 horas para reducir el riesgo de golpes de calor entre los trabajadores.

A esta dificultad se añade, según apunta, la falta de mano de obra, que complica todavía más el trabajo en las explotaciones.

Energía, gasóleo y fertilizantes, cada vez más caros

El sector también afronta el incremento del precio de numerosos productos imprescindibles para producir. La energía, el gasóleo y los fertilizantes encarecen directamente los costes de las explotaciones, según los profesionales consultados.

La situación geopolítica internacional añade presión a unas cuentas que ya están muy ajustadas.

Los agricultores denuncian el precio que reciben por sus productos

Los productores alertan además de que el aumento de los costes no siempre se refleja en el precio que reciben por sus productos.

Jesús Anchuelo denuncia que el cereal se está pagando prácticamente al mismo precio que hace 25 años, pese a que producirlo resulta ahora mucho más caro.

La consecuencia es una cadena de problemas que comienza en el campo y que, según las advertencias del Banco Central Europeo, puede terminar repercutiendo en el consumidor a través de una cesta de la compra más cara.