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Era una de las reformas clave para cimentar la salida de la crisis, pero para los expertos este borrador presentado hoy por el Gobierno es decepcionante. Así lo cree el profesor de IESE José Ramón Pin, para quién el borrador "se ha quedado al principio del camino y no establece la suficiente libertad entre trabajadores y empresarios para crear las condiciones que hagan a la empresa competitiva.

En esta reforma el Gobierno introduce la figura del arbitraje para desbloquear los conflictos entre empresa y trabajador y de esta forma no saturar los juzgados. Además la reforma pretende que primern los convenios acordados en cada empresa frente a los sectoriales o territoriales. Los sindicatos ganan peso en las empresas al primar el papel de las comisiones paritarias y los empresarios podrán distriburir un 5 por ciento de la jornada laboral, lejos del 15 que demandaba la CEOE. El profesor Pin considera que el Gobierno tiene la intención de dejar en manos del siguiente Gobierno la confección de una reforma en profundidad de los convenios colectivos.

Muchos creen que el Gobierno ha confeccionado una reforma al gusto de los sindicatos. Para Juan Ramón Rallo, analista del Insituto Juan de Mariana en realidad no se está reformando la negociación colectiva "porque el poder sigue en manos de los sindicatos y de esta forma se dificulta un libre pacto entre cada trabajador y empresario". Este borrador tampoco contempla una de las principales medidas que exigía la Unión Europea a España como ligar salarios a la productividad, ni hace referencia alguna a la forma de combatir el elevado absentismo laboral.