La AIReF recorta el crecimiento de España | TELEMADRID
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La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) estima que las subidas de los tipos de interés dispararán el coste de la deuda pública española desde los 30.175 millones de euros que se pagaron en 2022 (2,4% del PIB), hasta los 57.800 millones en 2028 (3,3% del PIB).

El gasto anual en intereses se incrementaría así en 26.625 millones de euros en apenas cinco años, una tendencia que preocupa al supervisor fiscal.

Por ello, en su informe sobre las líneas fundamentales de los presupuestos de las administraciones públicas para 2024, reclama ya un ajuste fiscal por valor de 38.000 millones de euros para frenar una futura “bola de nieve” de deuda soberana, que volvería a una senda ascendente en la ratio sobre PIB, incumpliendo así con las nuevas reglas fiscales que previsiblemente entrarán en vigor el próximo año.

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Pese a engrosar la deuda pública en más de 300.000 millones desde la irrupción de la pandemia de la covid-19 y situarla por encima del billón y medio de euros, el Gobierno de Pedro Sánchez ha logrado rebajar la ratio sobre el PIB desde el 125,3% que alcanzó en el primer trimestre de 2021, hasta el 111,6% en el segundo trimestre de este año.

Y sus estimaciones apuntan a que se situará en el 108,1% del PIB para el final de este año, lo que supondría una rebaja de 17 puntos en apenas tres años. Así, aunque el volumen de deuda haya aumentado, la capacidad de España para pagarla se ha reforzado.

Ratio deuda/PIB

Esta buena evolución de la ratio deuda/PIB se explica en el crecimiento de la economía, que se ha mantenido vigoroso en los últimos años y ha avanzado con mayor fuerza que el endeudamiento de las arcas públicas, gracias, sobre todo, a los bajos tipos de interés de los últimos años. El coste del conjunto de la deuda emitida se sitúa en el 2,06%, según los últimos datos del Tesoro.

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Sin embargo, la Airef avisa de que la desaceleración económica y la rápida subida de los tipos de interés “sitúan la sostenibilidad de las finanzas públicas en un punto de partida de gran vulnerabilidad”. Y es que España mantiene niveles de deuda elevados, “tanto en relación con otros países como en comparación histórica” y, pese a su reciente descenso, “las presiones de gasto asociadas al envejecimiento podrían hacer que la deuda retome una senda ascendente en los próximos años”, ya que se necesitarán más recursos para pagar la sanidad y las pensiones.

Durante los próximos años, las administraciones públicas tendrán que financiar “elevadas cantidades de deuda” –del entorno del 20% del PIB– a unos tipos de interés “significativamente más altos”. Todo ello, “en unos mercados de deuda más tensionados por la desaparición de la demanda del BCE”, que cesó este año las compras de bonos españoles, “y los elevados niveles de deuda observados a nivel global”.

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DEUDA EN EL 118% DEL PIB

La Airef proyecta en este escenario una evolución de la ratio deuda/PIB “desfavorable” en el medio y largo plazo. Tras la fuerte caída de los últimos años, prevé ahora que se produzca una “cierta estabilización” para después repuntar hasta el 118,1% en 2040.

“El previsible aumento del gasto asociado al envejecimiento de la población es uno de los principales desafíos para la sostenibilidad de las finanzas públicas en el medio y largo plazo. El elevado endeudamiento inicial, sumado a unas cuentas públicas no equilibradas, generará una dinámica desfavorable en la carga financiera incluso en un escenario de contención del coste de la deuda”, señala el informe.

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“En su escenario a largo plazo, la Airef proyecta un gasto de intereses en relación con el PIB que se irá incrementando gradual y sostenidamente desde el 2,4% del PIB de 2022 hasta situarse en el entorno del 4,5% en los próximos 15 años”, añade el documento, que calcula que España destinará 57.800 millones a pagar intereses ya en 2028 por la subida de tipos.

El endurecimiento de la política monetaria “durante un periodo de tiempo más largo de lo inicialmente anticipado”, junto con un crecimiento esperado “bastante limitado” tras la expansión económica de estos últimos años, provocarán que el diferencial entre intereses y crecimiento –“el efecto bola de nieve”– se vuelva positivo en el medio plazo.

En otras palabras, el crecimiento económico ya no será suficiente para soportar el coste de la deuda, lo que obliga a España a registrar un superávit primario “para detener la dinámica creciente de la ratio” sobre el PIB. Es decir, que, excluyendo el pago por intereses, las administraciones deberán ingresar más de lo que gastan para que la deuda sobre PIB siga a la baja.

38.000 MILLONES PARA FRENAR LA “BOLA DE NIEVE”

Sobre este tablero de juego, la Airef urge ya a las administraciones a diseñar un plan a medio plazo “que guíe las cuentas públicas hacia una situación de equilibrio”, más ante la previsible entrada en vigor de las nuevas reglas fiscales.

El nuevo marco de gobernanza económica que se negocia en Bruselas exigirá a España garantizar que la deuda pública se mantiene en una senda descendente a medio y largo plazo. Por tanto, serán necesarios ajustes fiscales “graduales y sostenidos” para reducir la deuda/PIB a la vez que se abordan desafíos como el envejecimiento y el cambio climático.

La Airef calcula que, para cumplir con las nuevas reglas fiscales, se requieren medidas durante el periodo 2025-2028 por valor de 0,64 puntos del PIB al año, lo que equivale a un ajuste fiscal de 38.000 millones de euros, 9.500 millones por año.

Con ello, incluso en el escenario más desfavorable, el supervisor fiscal asegura que España podría garantizar a Bruselas que la deuda se situará “en una dinámica claramente descendente”, cayendo hasta el 80% del PIB. Se frenaría así “la bola de nieve” que el supervisor fiscal vislumbra en su escenario inercial, es decir, sin medidas adicionales, en el que la deuda se situaría en el 118,1% del PIB para 2040.