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Madrid/ El nadador Hugo González, residente en Rivas y doble medallista en los recientes Mundiales de Doha, oro en 200 espalda y plata en 100 espalda, aseguró que "la confianza y la ilusión están más altas que nunca" ante los Juegos de París 2024 tras estos resultados.
En una visita a la agencia Efe, González (1999) explicó que el objetivo en los Mundiales "era estar lo más cerca posible en de las marcas" logradas "sin esperar bajarlas" y que en sus entrenamientos tanto en California como en España está nadando menos variedad de pruebas y han dado "con la tecla".
Sí, por supuesto. Más que por las medallas, por los resultados y por las marcas.
Así que la confianza está más alta que nunca, sabiendo que el programa funciona. Y la ilusión, también más alta que nunca, con meses de separación para los Juegos.
No sabría decirlo. No es tanto que esperaba que no saliese, como que no me esperaba que saliese. Al final cambiamos un poco el enfoque de la temporada, hicimos más viajes entre Madrid y California que otras temporadas y metimos más entrenamientos de explosividad cada semana.
Era, entre comillas, un campeonato experimental en el que no sabíamos qué iba a pasar y el objetivo era estar lo más cerca posible de estas marcas, sin esperar bajarlas, y salió bien. Hemos dado con la tecla esta vez.
Quedan seis meses y lo que pasó en Doha se queda en Doha. Ahora vamos a París y será lo mismo: ir pasando rondas y luego en la final, si vamos a la final, pelear por nadar lo más rápido que hemos hecho nunca y eso ya traerá resultados.
En términos de la gente que nos sigue, si ellos consideran que eso lleva a las medallas o a los puestos o marcas que quieren, genial. Pero lo más importante es centrarnos en el proceso de esos entrenamientos y buscar mejorar parciales y marcas personales.
Si miras los resultados históricos, realmente va a requerir casi un segundo menos que mi marca en 200 espalda para estar en el podio, así que ese es el objetivo, acercarnos más al 1:54. Y en 100 espalda igual, alejarnos del 52 alto y buscar el 52 medio o 52 corto.
Eso ya dirá el resultado que corresponda. No podemos medir a los rivales, pero podemos medirnos a nosotros mismos.
La decisión se tomará igual que en Doha, durante el campeonato.
Entrenar, se entrenan las dos pruebas por igual, así que una vez que estemos en el campeonato y nademos los 100 espalda decidiremos qué hacer.
Cuando estoy con cada uno de ellos hago su preparación. Es más bien que ellos me escuchen a mí, que sepan qué he hecho en cada sitio, y luego adaptarme a los entrenamientos. Cada uno lleva su grupo y tampoco quiero cambiar la planificación a todos mis compañeros.
Se trata de elegir, dentro de cada grupo de entrenamiento, dónde estás mejor, si con los fondistas, con los medio fondistas, con los velocistas, con los de cada estilo... Realmente es buscar cuál es el trabajo más parecido a lo que venimos haciendo para que haya menos cambios.
Ha habido muchos cambios. Sobre todo mentales. A nivel de preparación, el cambio más fácil de ver es que ya no entrenamos buscando nadar todas las pruebas posibles, sino en las que tenemos mejores opciones. Antes era desde 50 espalda a 400 estilos y pruebas de croll, todo lo posible.
Y ahora seguimos entrenando lo mismo, pero a la hora de centrarnos buscamos calidad antes que cantidad. Metimos más entrenamientos de explosividad. Cuando eres más niño es difícil buscar esas fibras rápidas y encontrar la explosividad que tiene un hombre de 25 años.
Estamos nadando menos variedad y está saliendo mejor. Menos 50 y menos 400 y más 100 y 200. Y a nivel mental, hubo muchas temporadas en las que viajé a competiciones importantes sin entrenadores y al final eso te genera independencia y a saber qué es lo que tengo que hacer entonces.
Ya no necesito a alguien que esté las 24 horas encima para decirme cuándo calentar, qué calentar, cuándo suavizar, qué evitar.
Prima la competitividad, pero en el buen sentido. El 90% son nadadores de universidad y somos un grupo profesional bastante pequeño de 5 o 6 personas. Todos buscamos mejorar a nivel individual.
En mi grupo de entrenamiento somos dos personas en 52 segundos en espalda, otras dos en 51 y realmente estoy entrenando con gente que tiene marcas de finales olímpicas. Creo que la diferencia es quizás que no hay nadie en ese equipo que practique natación para disfrutarlo, sino que es deporte de alto rendimiento.
Es como un trabajo profesional. Tienes que ir igualmente. Es disciplina, aunque creo que esto empieza mucho antes que el nivel olímpico.
Empieza ya cuando tienes 13 años y eliges si prefieres salir de fiesta o dormir para descansar el próximo entreno. Si prefieres viajar por ahí el fin de semana o competir bien.
Quizá la música me ayuda a no estar distraído con mis competidores, con qué están haciendo o lo que pasa alrededor y estar con mis propios pensamientos, con mi propio plan.
Me gusta cualquier variedad de música, ahora no tanto, pero de pequeño, cuando iba a entrenar, la música que más escuchaba era antiguo rock español o rock internacional, porque mi padre siempre ponía Rock FM camino a la piscina.
Quizá un poco a nivel de tiempos, analizar parciales y tal, pero acabo de empezar aquí porque el nivel de exigencia que requería cuando empecé allí en California si no avanzabas al ritmo necesario, era cambiar de carrera, volver a España y en el momento no quise desaprovechar la oportunidad de entrenar con los mejores.
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