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El próximo viernes se estrena Regreso a Montauk, la última película del director alemán Volker Schlondorf. El ganador del oscar por El tambor de hojalata, regresa a la gran pantalla con un melodrama sobre amores pasados y literatura rodado en Estados Unidos.

Un escritor regresa a Nueva York para promocionar una novela que narra una historia de amor sucedida allí hace 17 años. Durante el viaje, el autor se reencuentra con un antiguo amor. Aunque alemán, Schlondörff es uno de los últimos supervivientes de la nouvelle vague francesa. Ha rodado este melodrama con el mismo espíritu de entonces, de minimalismo técnico y complicidad con los actores.

"No quría una historia de muchos efectos, melodramática, sino reflejar la vida tal como es , que los actores hablaran como personas normales. Y eso es lo más difícil, no sentir que actúan sino que viven", dice.

Rodaje europeo en tierras americanas. Cámara al hombro y muchos ensayos con los protagonistas, Stellan Skarsgard y Nina Hoss. El cineasta alemán se lamenta de la antidemocrática desaparición de la clase media del cine. "Habrá dos extremos: Grandes superproducciones artificiales o cine íntimo. Cuando empecé nuestra ilusión era llegar a todo el mundo aún con pocos medios, Ese sueño terminó", comenta.

Schlondörff también se lamenta del papel segundón del cine alemán en el entorno europeo. Pujante hasta la llegada del sonoro y del fascismo. El idioma y el éxodo judío acabaron con la industria. Admite que le gustaría volver a los tiempos gloriosos del cine germano, pero ese regreso será más complicado que el que narra su última película.