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Hace un par de décadas se estrenó un obra de teatro que revolucionó el panorama teatral según algunos críticos que calificaron la representacíon como uno de los shows más disparatados de humor jamás visto.

Su nombre: Gilipollas sin Fronteras. Pues bien regresa al teatro Marquina, con dos intenciones, enseñarnos la tontería como terapia y la risa como antídoto a la tristeza.

Está basado en las reflexiones existenciales de dos actores profesionales (los que no lo son no tienen por qué preocuparse, pues vivirán de otra cosa), merced a las mismas recabaron la suficiente información como para darse cuenta de que, tras casi diez años de profesión (ahora treinta), nunca llegaban a fin de mes (dato que no ha cambiado).

Tal descubrimiento les llevó a una cruel conclusión, que dejaba claro que, sí insistían en dedicarse a esta profesión sufriendo tales penalidades, es que deberían ser, cuando menos, "medio gilipollas" (hoy en día, visto lo visto, "gilipollas enteros")

El resultado es un show, en formato de dúo cómico, con un trepidante repertorio de sketchs burlescos, al estilo de los grandes cómicos, Tip y Coll, Faemino y Cansado, Martes y Trece, y bajo el espíritu de Gila... pero con una personalidad propia inimitable; donde la gilipollez es terapia, y la carcajada, remedio, a cualquiera que sufra la triste enfermedad de "tomarse la vida en serio".