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Antonio de la Torre y Roberto Álamo son dos inspectores de homicidios que buscan a un asesino en serie en Que Dios nos perdone, una película en la que participa esta casa Telemadrid, y que compite en la sección oficial del Festival de Cine de San Sebastián, Es el salto al cine comercial de Rodrigo Sorogoyen tras su aclamado debut con el drama romántico low cost Stockholm.

Se trata de un thriller violento en el que dos policías persiguen por las calles de Madrid a un violador y asesino de ancianas, pero eso es lo de menos. La película, afirma el director, es sobre todo, un recital de seres humanos.

UNA HISTORIA DURA

"Es género, pero es muy humana, y eso a veces en los thrillers, no está, o está muy poquito, pero aquí los personajes dan todas las capas y aristas a la historia. La ambientación, el vestuario y los actores, que han conseguido crear seres humanos, es lo que hace que te lo creas. Para mí eso es básico", añade Sorogoyen.

El director, que anteayer cumplió 35 años, se siente muy orgulloso de haber conseguido esa "verosimilitud" en una historia dura, violenta y plagada de personajes traumatizados, todos ellos con dificultades para comunicarse.

"Es un thriller policíaco que habla de la dificultad de las personas para estar en paz, de cómo nos condiciona nuestro pasado de cómo la violencia es un círculo inevitable y, sobre todo, de cómo la violencia nunca es redentora", resume Antonio de la Torre, que hace un esfuerzo interpretativo doble, ya que su policía, el inspector Velarde, es tartamudo.

Pero el actor, seis veces nominado a los Goya, y ganador de uno de ellos, va más allá con Velarde: "No podía quedarme en la forma, había que entender el sufrimiento de alguien que quiere comunicarse y no puede".

AMBIENTADA EN MADRID

Su réplica en pantalla es Alfaro, Roberto Álamo, "un policía con una pulsión muy violenta que tiene una relación muy difícil emocional y afectiva con el mundo que le rodea, se maneja bien en la superficie, pero cuando tiene que relacionarse con el corazón y las emociones no tiene armas y mete la pata", comenta.

Ambientado en Madrid en el verano de 2011, cuando coincidieron en las calles millones de personas que acompañaron la visita del Papa Benedicto XVI y el movimiento ciudadano del 15-M, el thriller cuenta además con un destacable reparto, desde Javier Pereira, que repite con Sorogoyen, a Mónica López, Rocío Muñoz-Cobo y María Ballesteros; Luis Zahera y José Luis García Pérez.

Reconocen actores y director el punto de vista masculino de la cinta, pero "esto es como la vida misma", apunta Álamo. El director defiende además con vehemencia que los personajes femeninos de la película son los vehículos para que los dos protagonistas de la cinta encuentren el perdón. Es su primera vez en el Zinemaldia y está "ilusionado, contento y nervioso" por entrar por la puerta grande del Festival, pero no quiere "ni pensar" en posibles premios.