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A punto de estrenar el viernes su nueva película, Aprendiendo a conducir, la cineasta Isabel Coixet ha confesado a Efe que se sacó el carné tras leer el artículo del New Yorker de la escritora Katha Pollitt en el que se basa su nuevo proyecto, protagonizado por Ben Kingsley y Patricia Clarkson.

Rodado durante cinco semanas en Nueva York, en el verano de 2013, el filme narra el encuentro entre una veterana escritora a la que su marido ha dejado y que, en esta circunstancia, decide tomar clases de conducción con Darwan, un refugiado político hindú de religión Sij, que se gana la vida como taxista y como instructor en una autoescuela.

La relación que se establece entre ellos es el eje de esta historia que Coixet conoció gracias a Clarkson y que decidió que rodaría el día en que aparecieran unos productores dispuestos a invertir en ella. La barcelonesa rememora que del guión se ha encargado Sarah Kernochan, aunque ella también ha intervenido en el texto, como queda patente en algunas escenas y diálogos.

A diferencia de otras películas suyas, no se trata de un drama, aunque, advierte, "tampoco es una comedia al uso, aunque sí tiene momentos locos, como las secuencias en las que se trata sobre sexo tántrico". "Por lo visto, en Toronto o Málaga la película conecta con el público y creo que si 'Elegy' gustó más a los hombres, ésta puede gustar más a las mujeres", apostilla la directora.

En este punto, desvela que en Toronto invitaron a Katha Pollitt para que viera la proyección y "acabó llorando. Claro que, de alguna manera, esta es su historia", precisa.

Sobre el trabajo con Kingsley y Clarkson señala Coixet que con él "es todo muy fácil, porque es una persona con la que no hay secretos y misterios, es decirle lo que piensas y tirar 'palante'", mientras que en el caso de ella, sonríe, porque: "somos muy amigas y a veces hay que decirle cosas que sabes seguro que no le gustará escuchar y entonces gritamos las dos, pero a los cinco minutos es como si no hubiera pasado nada".

Durante la entrevista, la directora asevera que ella aprendió a conducir en Los Ángeles, cuando acabó de rodar "Elegy", también protagonizada por Ben Kingsley, y cuando se encontraba en pleno proceso de separación del padre de su hija.

"La historia del artículo de 'Aprendiendo a conducir' -prosigue- me dio un poco la pauta a la hora de enfrentarme a eso, y como muy bien dice el personaje de Ben, cuando uno está en un coche sólo existe el coche, tú, y los demás coches, y sólo debes estar atento a eso y no a las mil cosas que te ocurren".

Isabel Coixet afirma que conducir "tiene un punto terapéutico, excepto a la hora de aparcar, algo que todavía no sé hacer, porque en Los Ángeles no te enseñan, por lo que voy dejándome pintura del coche por todos los aparcamientos". "La suerte es que en el Garaje Principal -en Barcelona- ya me conocen y me ayudan", bromea.

Después de vivir casi un año en Nueva York y de viajar a Tokio hace unas semanas para acudir a la boda de otra de sus actrices fetiche, Rinko Kikuchi, tiene previsto empezar en octubre su nueva película, "La librería", que protagonizará la actriz Emily Mortimer, una intérprete que ha intervenido en series como "The Newsroom".

Para Coixet, se trata de una mujer "inteligente, divertida, con una retranca increíble, que siempre entiende el guión y que es perfecta para el papel principal". El filme se rodará entre Barcelona y un pueblecito de Inglaterra durante cinco semanas del próximo otoño.

Preguntada sobre la actual situación política en España, la directora barcelonesa remarca que ha vivido un tiempo fuera, pero no oculta que en ocasiones ha pensado en hacer algún trabajo en el que las protagonistas sean las alcaldesas de París, Madrid y Barcelona, Anne Hidalgo, Manuela Carmena y Ada Colau, respectivamente.

Cree que se trata de tres mujeres muy interesantes, a las que pide que "curren" y que no estén por nepotismos y sí que sean "responsables y muy pragmáticas". No le gustaría "estar en sus zapatos" y les alienta a que, "sin perder el contacto con la gente, se atrincheren ante los ataques que recibirán por el mero hecho de ser mujeres".