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"Pasar un buen rato es pasar un poco de miedo", ha manifestado el cineasta Alejandro Amenábar, que se convierte este viernes en uno de los protagonistas absolutos del Festival de San Sebastián con la presentación de su nueva película, que lleva por titulo Regresión' y supone su vuelta al terror y el suspense.

El misterio es uno de los géneros que más alegrías le ha dado a lo largo de su carrera cinematográfica, que arrancó con Tesis con la que ganó dos Goyas -mejor dirección novel y mejor guion- y que continuó con Abre los ojos' y 'Los otros' -Goya a la mejor dirección novel-.

Según ha señalado durante una entrevista concedida a Europa Press, el objetivo con este proyecto era explorar cosas nuevas y, finalmente, aquella idea desembocó en algo tan sencillo como "volver a raíz" de su cinematografía, que estuvo motivada, a su vez, por su afición como espectador. "Es desde esa perspectiva desde donde he echado de menos volver a indagar en el terror", ha dicho.

En esta ocasión, dirige a dos estrellas del celuloide: Emma Watson y Ethan Hawke. Ambos llegaron al proyecto desde diferentes senderos y, según ha asegurado Amenábar, no pensó en ellos ni en otros intérpretes durante la redacción del guión.

Por un lado, tiraron "la piedra" con Emma Watson para ver qué ocurría. "¿Quién no querría trabajar alguna vez con ella?", se pregunta el director. Ethan Hawke, por su parte, necesitaba tener un "aliado en Europa" a quien le interesara su visión sobre las cosas.

Este thriller psicológico, basado en hechos reales, se ambienta en Minnesota (Estados Unidos) en 1990. El detective Bruce Kenner (Ethan Hawke) investiga el caso de la joven Angela (Emma Watson), que acusa a su padre, John Gray (David Dencik), de cometer un crimen inconfesable. Junto al psicólogo Dr. Raines (David Thewlis) intentará revivir sus recuerdos reprimidos hasta descubrir una siniestra conspiración.

Amenábar ha señalado que llevaba buscando una historia acerca de satanismo mucho tiempo, pero hasta ahora no había encontrado una historia "lo suficientemente interesante". Con un punto de partida a priori misterioso, el cineasta tejió un guion en el que ha podido "jugar con el espectador", algo que, según ha admitido, le gusta hacer.