Un estudio descubre por qué las mujeres tienen más riesgo de desarrollar alzhéimer y abre vías para futuros tratamientos
Las mujeres tienen aproximadamente el doble de probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer que los hombres.
Una investigación del Instituto de Neurociencias (CSIC-UMH) ha identificado una respuesta del sistema inmunitario que podría explicar la mayor vulnerabilidad femenina a la enfermedad y abre la puerta a nuevos tratamientos.
Las mujeres tienen aproximadamente el doble de probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer que los hombres. Hasta ahora, esta diferencia se atribuía sobre todo a que ellas suelen vivir más años, pero cada vez hay más evidencias de que también existen factores biológicos implicados.
Un estudio liderado por el Instituto de Neurociencias (CSIC-UMH), publicado en la revista Journal of Neuroinflammation, ha identificado uno de esos posibles mecanismos. Los investigadores han descubierto que una vía del sistema inmunitario, conocida como 'señalización por interferón', se activa con mucha más intensidad en las mujeres con alzhéimer, lo que podría favorecer la inflamación del cerebro y acelerar el avance de la enfermedad.
Una defensa que puede volverse en contra
El interferón es una molécula que forma parte de las defensas naturales del organismo frente a las infecciones, especialmente las causadas por virus. Sin embargo, cuando esta respuesta permanece activada durante demasiado tiempo, puede provocar una inflamación crónica que termina dañando el tejido cerebral.
Según los investigadores, este exceso de actividad del interferón podría ayudar a explicar por qué las mujeres presentan una mayor susceptibilidad al alzhéimer.
"Sabíamos que las mujeres desarrollan con mayor frecuencia la enfermedad, pero desconocíamos qué mecanismos biológicos podían explicar esta diferencia", explica José P. López-Atalaya, investigador del CSIC y responsable del estudio. "Nuestros resultados muestran que la respuesta por interferón está mucho más activada en las mujeres con alzhéimer y que esta activación excesiva puede contribuir tanto a las alteraciones cerebrales como al deterioro cognitivo".
La microglía, en el centro de la investigación
Para llegar a estas conclusiones, el equipo analizó muestras de tejido cerebral de personas fallecidas con alzhéimer y comprobó que los genes relacionados con la respuesta por interferón estaban mucho más activos en mujeres que en hombres, incluso cuando ambos presentaban un grado similar de daño cerebral.
Los resultados se confirmaron después en modelos animales de la enfermedad. Las hembras mostraban una respuesta inmunitaria más intensa, mayor inflamación cerebral y más alteraciones relacionadas con el daño neuronal.
Además, gracias a técnicas avanzadas de secuenciación genética, los investigadores identificaron a la microglía (las principales células inmunitarias del cerebro), como uno de los lugares donde esta respuesta se activa con mayor fuerza. Aunque estas células protegen normalmente al sistema nervioso, una activación prolongada puede favorecer la neuroinflamación y contribuir a la degeneración de las neuronas.
Una posible vía para futuros tratamientos
El estudio también quiso averiguar si esta respuesta inmunitaria era únicamente una consecuencia del alzhéimer o si participaba directamente en el desarrollo de la enfermedad.
Los experimentos demostraron que activar la señalización por interferón era suficiente para desencadenar inflamación cerebral y alterar los circuitos relacionados con la memoria. En cambio, cuando los científicos bloquearon esta vía mediante la inhibición de una proteína llamada STING, observaron una reducción de la inflamación, una mejora de las alteraciones cerebrales y un mejor rendimiento en pruebas de memoria realizadas en hembras de modelos animales.
Aunque estos resultados se han obtenido principalmente en animales y todavía será necesario confirmarlos en ensayos clínicos con personas, los autores consideran que este hallazgo abre una nueva línea de investigación para desarrollar tratamientos capaces de frenar la neuroinflamación y proteger la función cerebral, especialmente en mujeres con alzhéimer
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