Final Liga Campeones |
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El esquema elegido por Mauricio Pochettino para su Tottenham ante el clásico 4-3-3 del Liverpool de Jurgen Klopp y la presencia de Harry Kane en la ofensiva Spur frente al tridente Red estarán entre las claves tácticas de la final de la Liga de Campeones del sábado en Madrid.

El éxito que obtenga el Liverpool con la presión alta que tiende a hacer sobre la salida del juego de sus rivales, el equipo que sea capaz de imponerse en las bandas, donde ambos cuentan con laterales ofensivos, o el que sea capaz de sacar partido al contragolpe, tendrá mucho ganado en la final Champions del Metropolitano, donde será fundamental el aspecto mental, en un duelo de máxima exigencia.

La pizarra de Klopp y la variedad táctica de Pochettino

Dos aproximaciones totalmente diferentes a la táctica, que para Jürgen Klopp y su Liverpool pasa por un esquema 4-3-3 innegociable, mientras que en el caso de Mauricio Pochettino las disposiciones son variadas en función del rival.

El técnico alemán del Liverpool es fiel a un esquema con cuatro defensores, tres medios, dos extremos y un delantero centro (el trío Mané-Firmino-Salah, con Sturridge como alternativa al 9 brasileño), que solo ha alterado ante rivales menores en la Premier League o cuando las lesiones le han impedido desplegarlo.

Todo lo contrario en el caso de Pochettino, que utiliza un rico acervo táctico, partiendo de un esquema general que suele incluir cuatro defensores, dos centrocampistas, tres medias puntas y un delantero de referencia, pero con posibilidad de jugar con tres centrales y carrileros, o con un 4-4-2 en el que los centrocampistas están dispuestos en rombo.

El ataque: un tridente frente a una incógnita

Aunque el delantero brasileño Roberto Firmino trabaja entre algodones -en la semifinal ante el Barcelona le sustituyó, con gran éxito y dos goles, el belga Divock Origi, y en otros tramos de la temporada el inglés Daniel Sturridge-, el uso de ese tridente con el senegalés Sadio Mané y el egipcio Mohamed Salah, es una de las claves del conjunto red, que suele emplear la movilidad del delantero centro para generar espacios para sus extremos.

Por el lado de los Spurs, su ataque era una incógnita pendiente de la recuperación de su estrella, el punta inglés Harry Kane, lesionado en el ligamento de su tobillo izquierdo desde la ida de cuartos de final ante el Manchester City.

Si Kane juega, como así parece, será la referencia, con Heung-Min Son por la izquierda, acompañado por Dele Alli y Christian Eriksen. Si el punta inglés no llega a tiempo, se abre el abanico a Lucas Moura o a Fernando Llorente, o ambos. Su conjunción fue clave en la remontada ante el Ajax.

La presión alta

Uno de los aspectos que utiliza el Liverpool para imponerse a los rivales es una presión alta a la salida del balón del contrario que comienza por su tridente ofensivo buscando a los centrales rivales y sigue por sus tres centrocampistas (James Milner, Jordan Henderson y Fabinho, con la posibilidad de Wijnaldum y la baja segura de Naby Keita), que acogotan a los jugadores creativos del rival.

Vencer esa primera línea de presión será una de las claves para el Tottenham en la final del Metropolitano. En ello también será clave el mediocentro utilizado por Pochettino, sea Victor Wanyama o Moussa Sissoko, e incluso ambos si los Spurs optan por protegerse en lo físico, con opciones para Harry Winks si llega bien recuperado de su lesión.

El juego por las bandas

La final del Metropolitano será un gran espectáculo para los aficionados que estén cercanos a las líneas de cal de los laterales. Por allí correrán no solo Mané y Salah en busca de las diagonales hacia adentro, sino el jovencísimo lateral del Liverpool Trent Alexander-Arnold, cuyas incorporaciones generan peligro constante, y cuya picardía al sacar un córner procuró el gol definitivo de los Reds al Barcelona. Con menos calidad, pero el mismo ímpetu, por la izquierda está Andrew Robertson.

No se queda atrás en este aspecto el Tottenham, que no en vano cuenta con los dos laterales titulares de la selección inglesa, Kieran Trippier por la derecha y Danny Rose por la izquierda, dos jugadores contrastados en su posición, de los cuales el lateral derecho es además un especialista en el lanzamiento de faltas.

En el caso del Tottenham, la proyección de sus laterales dependerá del esquema que utilice Pochettino, con cuatro defensores o tres centrales y dos laterales. En el último duelo entre ambos en la Premier League (victoria del Liverpool 2-1 en Anfield), optó por la segunda opción, las dos anteriores con cuatro defensores, y la temporada pasada le hizo un 4-1 al Liverpool en Wembley utilizando los laterales largos con tres marcadores protegiendo la defensa.

El contragolpe

En una final entre equipos ingleses, el juego directo está asegurado, y con la velocidad que atesoran ambos conjuntos, el contragolpe podrá ser un arma definitiva para decantar el título.

Se suele decir que gana las finales quien comete menos errores, y ni Klopp ni Pochettino querrán desaprovechar la posibilidad de encontrar en un renuncio a su adversario. En caso de que ocurra, será el momento de los centrales: Virgil Van Dijk y Joel Matip para los Reds, y de Toby Alderweireld y Jan Vertonghen -o Davinson Sánchez- por los Spurs.

Y un extra: El aspecto mental

Si algo tienen en común Jürgen Klopp y Mauricio Pochettino es su capacidad como motivadores de equipos. El alemán ha sabido llevar de nuevo a la final de la máxima competición continental a un conjunto que sufrió una dura derrota en la final anterior en Kiev (Ucrania) ante el Real Madrid, con un 3-1.

Por su parte, el técnico argentino ha sabido liderar a un Tottenham que esta temporada no ha podido fichar al estar inmerso en la finalización e inauguración del nuevo White Hart Lane y que estuvo a punto de perder a varias de sus figuras durante el verano.

El entrenador santafesino supo demostrar que sin refuerzos podía llegar lejos, con un resultado inmejorable: la primera final de Liga de Campeones en la historia del Tottenham.

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