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El madrileño Rafa Jódar, número 55 del mundo, jugará en el Trofeo Conde de Godó su primera semifinal en un ATP 500, tras fulminar este viernes al británico Cameron Norrie (24) por 6-3 y 6-2, en una hora y nueve minutos de partido.

Jódar se medirá en la penúltima ronda al francés Arthur Fils, 30 de la clasificación ATP y verdugo -también en un visto y no visto- en cuartos de final del italiano Lorenzo Musetti, novena raqueta mundial y segundo favorito.

"Si está en semifinales es porque ha hecho las cosas muy bien"

La esperanza española del torneo tras la retirada por lesión de Carlos Alcaraz ya sabía lo que era derrotar a Norrie este mismo año, pues lo hizo, por idéntico resultado, en los dieciseisavos del ATP 500 de Acapulco.

La pista rápida mexicana dio paso este viernes a la arcilla barcelonesa, donde el español no dio la sensación, ni mucho menos, de tener solo 19 años y de estar disputando su primer Godó con una invitación de la organización.

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Así, logró resolver un primer set extraño en el que hubo hasta cinco roturas -tres suyas por dos de Norrie- para llevárselo por 6-3, con paciencia, minimizando errores y ofreciendo su mejor versión al servicio en los momentos clave.

El reciente campeón del ATP 250 de Marrakech mantuvo también la calma en la segunda manga. Esperó su momento en el intercambio para romper al británico en el quinto juego y, por fin, se dejó ir en la pista que lleva su mismo nombre de pila, aunque de apellido Nadal.

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Fue entonces cuando, desatado, Jódar desplegó un repertorio de golpes ganadores (sumó un total de 21 por 8 de Norrie) para acabar por desfondar a su adversario, rendido a la efectividad del talento español.

Un cruzado a la línea, un punto directo de saque y una derecha paralela inalcanzable para el británico fue el corolario de Rafa Jódar para reafirmarse como una de las sensaciones de la ATP en esta primera mitad de año.

Este sábado le espera un partido inédito ante Fils, que a sus 22 años está mostrando, en la capital catalana, destellos del jugador que deslumbró en su irrupción en el circuito y que llegó a ser la decimocuarta raqueta mundial antes de sufrir una fractura por estrés en la espalda que le ha mantenido cerca de ocho meses fuera de competición.