La sablista Martín-Portugués: "Me gustaría ser madre tras Los Ángeles y volver a competir"
Afronta su participación en los Mundiales de Hong Kong
La esgrimista madrileña Lucía Martín-Portugués afronta su participación en los Mundiales de Hong Kong con el ánimo de conquistar el primer oro individual femenino de la historia de la esgrima española después de proclamarse campeona de Europa en sable el pasado mes de junio en Antony (Francia) a los 35 años.
Después de caer a las primeras de cambio en París 2024, Martín-Portugués, natural de Villanueva de la Cañada (Madrid), mira ya a los Juegos de Los Ángeles dentro de dos años, aunque no se obsesiona con la medalla y prefiere centrarse en el día a día.
Referente social por ayudar a visibilizar las enfermedades neurológicas, como la epilepsia en su caso, sus planes pasan por hacer un alto en su carrera después de Los Ángeles 2028 para ser madre y luego volver a la alta competición, con el fin de que sirva también de estímulo para las mujeres.
¿Qué ha supuesto su oro en el Europeo?
Mi principal hito, más que ser campeona de Europa, es haber conseguido en España ser deportista de alto nivel a los 35 años y poder mantenerme de ello, cotizando en la Seguridad Social y ejerciéndolo como una profesión.
Es un mensaje bastante bueno para las generaciones que vienen por detrás, que muchas veces abandonan el deporte tempranamente porque se creen que hay que ser joven para conseguirlo.
¿Qué expectativas tiene para el Mundial?
Tengo muchas ganas, aunque al final de temporada muchas veces llegamos saturados. Pero haber ganado el oro europeo es una energía muy fuerte.
Hace ya tiempo que dejé de pensar en objetivos como tal, como medallas, resultados... Me centro en el rendimiento y las medallas son una consecuencia directa de haber rendido bien.
¿Cómo lleva la gestión de las expectativas?
Es una parcela complicadísima. Es una cosa muy difícil en el deporte, tanto para bien como para mal. Mi mantra es: ni tan buenos cuando ganamos, ni tan malos cuando perdemos.
Ni soy la mejor del mundo el día que me voy la última del pabellón, suena el himno de España y he ganado, ni soy la peor del mundo el día que pierdo.
En París 2024 cayó derrotada en el primer asalto. ¿Tiene la mirada ya en Los Ángeles 2028?
Otros Juegos Olímpicos sería un sueño. Me gustaría poder conseguirlo por equipos porque todavía no lo hemos logrado como sable femenino.
Es algo que miro, que está ahí, pero tampoco quiero darle más energía de la que corresponde porque si no dejaría de vivir el presente. ¿Mi sueño es ser campeona olímpica? No, porque mi sueño es cada día poder levantarme y dedicarme al deporte.
¿Se toma los Ángeles como una revancha de París?
No estuve al nivel deportivo que me correspondía, entonces fue una decepción y un disgusto para mí porque todo el trabajo que habíamos hecho no salió adelante.
Pero me reconcilié con el olimpismo y, tras volver a casa, regresé a París y estuve tres días. Mi experiencia deportiva no la podía cambiar, pero mi experiencia olímpica sí. Podía generar recuerdos nuevos.
Su padre falleció hace trece años, sufrió acoso escolar… Una vida complicada
Al ganar el oro, pensé en mi padre. Competía en los Europeos y recibí la llamada de que había muerto.
Y ahora yo iba a poder hacer una de las llamadas más bonitas del mundo, que era a mi madre para decirle que había quedado campeona de Europa. Quedé última en aquel campeonato y ahora primera. Hay que ser perseverante.
¿Le ha ayudado en su carrera dar a conocer que padece epilepsia?
Más que ser una herramienta en mi carrera, es poner el foco sobre que todos tenemos algo.
Hay discapacidades que son muy evidentes y otro tipo de enfermedades, como las neurológicas, que parecen invisibles. Hay que visibilizarlas también.
¿Le queda mucho carrete en la esgrima?
Espero que sí. De cara a 2028 me gustaría parar para tener hijos y volver después. Porque hay pocas referentes mujeres que hayan parado para la maternidad y hayan vuelto, porque había otra generación a la que no se le permitía.
Me gustaría hacerlo también por todas las personas que vienen detrás de mí, para transmitir el mensaje de que puedes tener un niño, volver al alto nivel y tener una conciliación familiar normal. Y también por mí, porque me gusta mi carrera deportiva y disfruto cada día.
Estudia cuarto de Odontología, ¿a qué le gustaría dedicarse en el futuro?
He encontrado dos pasiones: la odontología y el deporte.
Cuanto mayor me hago, me doy cuenta de que aprendido mucho de la esgrima, y que, si abandonase completamente esa parte, sería un poco fuga de cerebro y el conocimiento se perdería por el camino. Me gustaría dedicarme a algo que me permitiese hacer las dos cosas.
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