Getafe CF | EFE
(Actualizado

Después de conseguir una salvación agónica en el estadio del Valladolid la última jornada de LaLiga Santander, el Getafe ya ha comenzado a confeccionar la próxima temporada con varios asuntos clave que deberán resolver con acierto si quiere espantar el sufrimiento de los tres últimos cursos.

La entidad que preside Ángel Torres acumula tres temporadas peleando por no perder la categoría. Los tiempos felices de la primera etapa de Bordalás en la que llegó a terminar en la quinta posición, parecen lejanos. Ya la última campaña del técnico alicantino (2020/21), peleó por la salvación. Y, en las dos últimas, con Míchel, Quique Sánchez Flores y de nuevo con Bordalás, el Getafe volvió a rozar el descenso.

Por eso, con todo el verano por delante, Ángel Torres además de confeccionar un equipo cimentado alrededor de un entrenador que probablemente no será Bordalás, tendrá que firmar jugadores, decidir sobre los cedidos y apostar por una dirección deportiva que reme en la misma dirección que el entrenador y el presidente.

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De momento, tras la gesta de Bordalás, que llegó al Getafe a falta de siete partidos y en puestos de descenso, ha generado una ilusión en la afición que puede ser efímera. Todos quieren que el héroe de la salvación siga en el club. Sin embargo, su continuidad será complicada. Después de su salida del Valencia, ya rechazó ofertas del extranjero y regresó al Getafe para hacer un favor a su presidente y amigo Ángel Torres.

Bordalás se jugó mucho con su apuesta. Podía añadir a su inmaculado currículum una salvación pero también un descenso. Al final, se llevó el gato al agua y es uno de los triunfadores del último tramo del curso. Sus victorias ante el Celta (1-0), Osasuna (2-1) y el Betis (0-1), más los empates ante el Elche (1-1) y el Valladolid (0-0), dieron los puntos necesarios al Getafe para lograr la permanencia.

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Una vez cumplida su misión, y salvo sorpresa, lo más seguro es que Bordalás, con mejor caché tras su gesta, acepte alguna de las ofertas que tiene para entrenar fuera de España. Y mientras decide, Ángel Torres, públicamente, deseó que su entrenador siga en el cargo.

"Es como un hermano. Hicimos buena relación en las anteriores temporadas. Ahora, cuando le llamé, había que estar loco para coger a un equipo siete jornadas antes estando en descenso. Posiblemente, como máximo responsable me he equivocado demasiado y tengo que corregir muchas cosas y seguir adelante. Vamos a ver si con Bordalás, si va a seguir el próximo año, que espero que sí, y a empezar a trabajar para hacer un nuevo proyecto", dijo Torres.

Si Bordalás no continúa, Torres deberá dar un giro de timón. Sus tres últimos entrenadores eran viejos conocidos del club que vivieron una segunda etapa. La de Míchel no salió bien, destituido la pasada temporada tras sumar sólo un punto de los primeros 24. La de Quique fue positiva al principio porque consiguió una salvación que parecía imposible, pero se torció al final este curso con su salida tras la jornada 31. La de Bordalás, sí que ha funcionado.

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Torres deberá peinar el mercado y, de la mano de la dirección deportiva, comandada por Rubén Reyes, buscar a un entrenador que participe en las decisiones sobre la plantilla. Hacer lo contrario, podría provocar una situación conocida con Quique, que públicamente se quejó de no haber dado el visto bueno en la llegada de algunos jugadores mientras los que pidió no ficharon por el Getafe.

De momento, el entrenador que dirija al Getafe no se encontrará a una triple cabeza pensante como la que ha existido el último año. En este tiempo, Ángel Torres era la cúspide de la pirámide y debajo Rubén Reyes y Ramón Planes, ahora en el Betis, competían por hacer su trabajo. Quique, de hecho, llegó a decir que Torres debería volver a ser Torres, aquel hombre que tenía más instinto para firmar jugadores y no delegar tanto en un exceso de voces con opinión.

Y ese será el siguiente paso, la confección de la plantilla. La dirección deportiva deberá decidir qué hacer con los jugadores que esta temporada han jugado cedidos. De momento, uno de ellos, Omar Alderete (Hertha Berlin), continuará la temporada que viene. Gastón Álvarez, también. El defensa uruguayo de Boston Rivers tenía una opción de compra obligatoria que se haría efectiva en caso de lograr la permanencia.

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Con Gonzalo Villar, el club tendrá que decidir. El jugador cedido por el Roma tenía una opción de compra obligatoria de 3'5 millones en el caso de disputar mínimo el 50% de los minutos. No ha sido así, y el Getafe no está obligado a adquirir sus servicios. Juanmi Latasa, cedido por el Real Madrid, sólo ha brillado en las tres últimas jornadas y podría ser un buen sustituto del lesionado Enes Ünal, ausente hasta diciembre. De momento, deberá volver al conjunto blanco.

Quien no seguirá será el lateral izquierdo Jordan Amavi, que regresará al Olympique Lyon después de un año inédito mientras que Portu, de menos a más a lo largo del curso, pasará a formar parte a todos los efectos de la primera plantilla del conjunto madrileño como estipulaba el acuerdo con la Real Sociedad.

El Getafe también tenía que valorar la opción de hacer caja con algunos de sus jugadores más llamativos. Lo tendrá difícil. Uno de ellos, Enes Ünal, podría haber dejado cerca de 20 millones con una posible venta. Sin embargo, tras romperse el cruzado de su rodilla derecha, su salida parece inviable. Igual que la de Mauro Arambarri, con buen cartel y con contrato hasta 2028, pero menguado por un año aciago por culpa de una lesión en su tobillo derecho que no le ha permitido casi jugar.

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De este modo, sólo Nemanja Maksimovic, que estuvo a punto de salir en el mercado de invierno y con un valor de ocho millones, es actualmente su activo más atractivo para generar ingresos. El otro es David Soria, pero acaba contrato en junio y, si decide marcharse sin haber renovado, no dejará ni un euro en la caja fuerte del club.

Además, Torres deberá decidir qué hacer con jugadores que acaban contrato en junio. Mientras que Damián Suárez renovó automáticamente al cumplir un mínimo de partidos estipulado, Munir El Haddadi, Kiko Casilla y Ángel Algobia no tienen asegurada su continuidad.

Y en el capítulo de fichajes, claramente el Getafe tendrá que apostar por un lateral izquierdo. Este verano firmó a dos, el argentino Fabrizio Angileri y Jordan Amavi y ninguno de ellos ha jugado. Ni con Quique ni con Bordalás. Un central como Gastón Álvarez ha terminado ocupando esa posición. Además, sin Enes Ünal, y con el futuro de Latasa en el aire, tendrá que firmar un delantero para completar la plantilla junto a Borja Mayoral.

Los cedidos del Getafe no explotan

Este podría ser el hondureño Choco Lozano, que dejaría el Cádiz para firmar por el Getafe. Su presidente, Manuel Vizcaíno, ya confirmó su salida del club con destino al azulón: "Yo creo que está firmado por el Getafe", dijo.

También llegarán un medio centro, Sergi Altimira, que a sus 21 años ha cuajado una gran temporada en el Sabadell y sería una apuesta de futuro. Además, el Getafe deberá reforzar la portería en el caso de que Soria salga del equipo y el resto de las líneas, tanto la defensa, como el centro del campo y la delantera.

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Y el último trabajo que deberán afrontar en las oficinas del Getafe es la situación de los cedidos en otros equipos. Ninguno a rendido a un nivel espectacular. Y ninguno acaba contrato este año.

Son Jankto, Cabaco, Jonathan Silva, Poveda, Sabit y Harper. Los seis serán otro punto a tratar por un presidente y una dirección deportiva que tendrán un trabajo titánico este verano para confeccionar un equipo que no vuelva a sufrir en sus carnes el estrés de afrontar un posible descenso a Segunda División.