Torres celebra un gol ante el Albacete |
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Han pasado más de 18 años desde aquel 27 de mayo de 2001 cuando, por primera vez, un chico rubio y delgado se enfundaba una camiseta rojiblanca que con el tiempo pasaría a ser mucho más que una simple prenda de ropa. Con la inscripción F. Torres y el dorsal número 35 a la espalda, aquel joven de 17 años al que apodaban ‘El Niño’ jamás podría haber imaginado que, sin dejar de ser ‘niño’, un día pasaría a ser un mito del fútbol y del Atleti. Su Atleti.

Tras pasar por Atlético de Madrid, Liverpool, Chelsea, AC Milan y su posterior regreso al Atleti, hoy Torres deja el fútbol profesional en Japón, vistiendo la camiseta del Sagan Tosun. Las casualidades del destino, además, han querido que lo haga enfrentándose a dos amigos, y reuniendo, por última vez en un terreno de juego, a tres de los artífices de la mejor época de la historia futbolística de nuestro país: Andrés Iniesta, David Villa y el propio Fernando Torres.

Entre medias de aquel 2001 y este 2019, hay dos Eurocopas, una Copa del Mundo, una Champions League, una FA CUP y dos Europa League, además de numerosos premios individuales que confirman, si es que hiciera falta, el legado que dejará 'El Niño' tras pitido final de ese Sagan Tosun – Vissel Kobe que pondrá fin a una carrera de ensueño.

Aunque, la verdad, no es menos cierto que una carrera de ensueño fue aquella que se marcó en el Estadio Ernst Happel de Viena para superar a Philipp Lahm y batir a Jens Lehmann con una excelente definición picada. Aquel gol confirmaba que España estaba, que había llegado y que iba a quedarse.

Efectivamente así fue. Apenas dos años más tarde tú viste a Iniesta antes que nadie, e intentaste filtrar un pase que nadie más vio. Después de tu envío, la bola fue rechazada a Fábregas que repitió la operación para que Andrés anotara un gol que cambió la historia de nuestro país. Y ahí estabas, para firmar otra página de éxito en tu carrera, para seguir agrandando la leyenda, para que tu nombre sea recordado por las generaciones venideras.

Nadie olvida, permítenos que te lo digamos, Fernando, que estuviste en Segunda División y que contribuiste a sacar de aquel infierno al Atleti y que con 19 añitos eras el capitán del club de tus amores. Nadie olvida, tampoco, aquella primera temporada en Liverpool ni tus 33 goles en 46 partidos y el Balón de Bronce, ni tu traspaso al Chelsea, cuando te convertiste en el jugador español más caro de todos los tiempos.

Y por supuesto, Fernando, nadie olvida que volviste. Cuando no lo necesitabas, cuando dejaste el dinero a un segundo plano y cuando decidiste abandonarlo todo para volver a vestir la camiseta del Atlético de Madrid, para volver a casa. Muchos pensaron que venías a retirarte pero, una vez más, como tantas otras a lo largo de los años, se equivocaron contigo.

Quizá regresaste porque hay algo que te faltaba, que añorabas y que, como casi todo lo que te propones, conseguiste: ganar un título con el Atlético de Madrid. Fue aquella Europa League en la 2017/2018. Cierto es que supo a poco por la trágica eliminación en fase de grupos de la Champions League, pero los colchoneros la recibieron como lo que era, otra nueva página para la mejor época de la historia del club.

Que Fernando Torres haya sido protagonista y parte clave tanto del mejor Atlético de Madrid como de la mejor Selección Española de todos los tiempos no es, ni mucho menos, cuestión de suerte. Más bien podríamos hablar de compromiso, calidad y trabajo, podríamos hablar de un '9' de época.

Anécdotas, historias, goles, regates imposibles, títulos y muchos otros apéndices podrían seguir rellenando estas líneas que entendemos que no pueden terminar de otra forma que no sea con unas gracias.

Gracias, Fernando

Gracias por tu entrega. Gracias por ser un atlético más. Gracias por llevar el nombre de Fuenlabrada y de España por todos los rincones del mundo. Gracias por tus valores. Gracias por tus goles, por tu fútbol. Gracias por el legado que dejas, y por permitirnos que algún día les digamos a nuestros nietos quien eras y que hiciste. Gracias por toda una vida dedica a hacernos felices.

Hay veces que la palabra gracias se queda corta, pero que remedio si es lo único que podemos decir.

Gracias, Fernando. Gracias porque hoy, sin dejar de ser ‘El Niño’, eres leyenda.