| Archivo
(Actualizado

El español Jonathan Castroviejo encabezó el tren del Movistar en la contrarreloj por equipos que inauguró la 67 edición de la Vuelta en Pamplona, sobre un recorrido de 16,5 kilómetros y tuvo el honor de enfundarse el primer maillot rojo en la plaza de toros de la capital navarra, donde el público vibró con el equipo de casa.

Puerta grande para el olímpico Castroviejo, de 25 años, reciente fichaje del equipo de Eusebio Unzue y olímpico en Londres en ruta y contrarreloj. Fue el estilete que voló hacia la victoria a través de la calle de La Estafeta, hasta llegar al coso taurino, donde su equipo marcó 18:51 minutos, a una media de 52,2 kms/hora.

La escuadra telefónica, que entró con los cinco corredores necesarios para marcar tiempo y sin el defensor del título Juan José Cobo entre los elegidos, aventajó en 10 segundos al Rabobank, Omega Pharma y BMC.

La potente onda del Movistar pudo también con el Sky del británico Chris Froome, que hubo de conformarse con la quinta plaza a 12 segundos. En las mismas marcas estuvieron el Saxo Bank de Alberto Contador, séptimo a 14 segundos y el Katusha de "Purito" Rodríguez, octavo a 15. Entre los favoritos, Igor Antón quedó algo alejado con la novena plaza del Euskaltel Euskadi a 38 segundos del ganador.

Una victoria de un equipo que no partía como favorito, pero la motivación de correr en casa y ante su público hicieron posible un sueño que "es casi como ganar la Vuelta", como dijo Valverde en meta. Movistar saldrá con el maillot rojo de Castroviejo en la primera etapa en línea. Le siguen en la general sus compañeros Javier Moreno, Beñat Intxausti, Nairo Quintana y Alejandro Valverde. Juanjo Cobo "reventó" en los últimos hectómetros.

Después de 18 años de ausencia, la Vuelta regresó a Pamplona, y lo hizo en un ambiente festivo progresivo a pesar de los 40 grados de temperatura. Tuvo el honor de dar el "txupinazo" en la rampa de la Plaza del Castillo un equipo de la tierra, el Caja Rural, ataviado con uniformes sanfermineros, blancos con bandas rojas. Y el último equipo en salir fue el Movistar, que provocó el delirio.

No faltaron las "cornadas" que suele dar la carretera en el ciclismo. La primera se la llevó el Garmin, que perdió tres unidades en una caída. Una de las escuadras favoritas fuera de combate mientras llegaba la primera referencia importante con el BMC del belga Philippe Gilbert (19.03 minutos), que superó al Orica GreenEdge, que no estuvo a la altura que le llevó a la victoria en el reciente Eneco Tour.

El Rabobank de Gesink y Mollema se puso el frente con 19 minutos exactos, por lo que los holandeses se sentaron en el ruedo a esperar para subir o no al podio. Bonita ilusión, pero en la rampa de salida soltaban adrenalina los principales miuras.

Uno de ellos era el Sky, que amenazó con el mejor registro en el kilómetro 8, con 2 segundos sobre el Movistar y 4 respecto al Saxo Bank, pero la escuadra inglesa perdió fuelle en la subida a la Calle Santo Domingo y en el adoquinado de La Estafeta, donde su tren descarriló levemente. Por detrás Alberto Contador redujo su grupo a cinco corredores y logró pegarse al registro del gran rival británico. El madrileño terminó "contento y con buenas sensaciones".

Pero los últimos fueron los primeros. Los hombres del Movistar, conocedores del terreno supieron correr el encierro mejor que sus rivales. Sobre todo en esos adoquines donde se vive la fiesta de San Fermín. Castroviejo apretó los dientes y tiró del carro ganador. Los demás, se pegaron con apuros a la rueda del corredor de Getxo, actual subcampeón de España contrarreloj.

No estaba planificado quién debía vestirse de líder, pero el honor recayó en Castroviejo, que sigue su agosto feliz. Olímpico en Londres en ruta y contrarreloj, en la que fue noveno, y ahora, en su primer año en Movistar, estrena el maillot rojo de la Vuelta. Un auténtico "txupinazo".

La Vuelta sigue en Navarra para la disputa de la segunda etapa entre Pamplona y Viana, de 181,4 kilómetros, una de las pocas opciones que van a tener los esprinters en la presente edición.