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El seleccionador nacional de fútbol, Vicente del Bosque, ha declarado que España ha llegado a un nivel que es "imposible" de superar, y advirtió que hay que encarar el Mundial de Brasil del próximo verano pensando que se estará "en el grupo de selecciones que pueden ganar", aunque para ello hay que tener "mucha suerte" en la final.

"Vamos a competir y pensar que estamos en el grupo de selecciones que pueden ganar, pero hay que tener mucha suerte para ganar al final. Hemos llegado a un nivel que es imposible de superar. Y ser número 1 en el ranking FIFA durante tantos meses no es nada fácil", afirma en una entrevista concedida a la revista Líbero que saldrá publicada el próximo lunes.

Para evitar la decepción que surgió tras perder la final ante Brasil en la pasada edición de la Copa Confederaciones, el salmantino aclara que ha que buscar "un equilibrio". "Tenemos que pensar que hemos ganado cosas que nos deben dar autoestima y olvidarnos del pesimismo y el optimismo exagerado del 'venga que vamos a ser campeones', agrega.

"Cuando llegamos al Mundial había mucho optimismo pero también mucho pesimismo ancestral con lo de no pasar de cuartos. Tenemos que buscar un equilibrio. Ni una cosa ni la otra. Nosotros hemos jugado 24 partidos de clasificación, 10 del Mundial 2010, 8 para la Euro 2012 y 6 para el Mundial de Brasil. De esos 24 hemos ganado 22 y hemos empatado 2. Y eso sin contar con las fases finales que hemos perdido partidos (uno contra Suiza). Pero hemos ganado al final", recuerda.

Precisamente, sobre aquel partido ante Suiza, Del Bosque admite que fue un momento "de mucha dureza", ya que dejó al equipo con mucha "frustración interna". "Veníamos con toda la ilusión de que íbamos a ser campeones y a la primera 'raca'. No buscamos culpables. Y ese era el objetivo. Los culpables éramos todos", afirma.

"Lo mismo pasa con Xabi Alonso, son como entrenadores dentro del campo. Yo era muy lento. Hoy en día se requiere un mayor nivel físico, pero considero que tiene mérito estar 11 años en el Madrid con mis condiciones físicas", explica.

Precisamente, sobre su etapa como jugador del Real Madrid, el ex centrocampista admite que los entrenadores que más le marcaron fueron, principalmente, "los dos yugoslavos, Miljanic y Boskov, ya que eran de dos escuelas "diferentes de ver el fútbol". "Nos caló mucho", recuerda.

"Y luego está Molowny, que como persona y como entrenador era especial. Siempre tuvo esa mano sabia para enfrentarse a las situaciones difíciles que se planteaban en el club. Le pasaba un poco como conmigo ahora cuando dicen 'es que es muy buena persona' y que decía 'salir y jugar'. Eso es una maldad que alguien se encargó de propagar porque el hombre tenía mucha preparación y llevó a Las Palmas a sus mayores cotas. Luego cuando cogió el Madrid lo hizo triunfar", reclama.

"LA MAYOR ESPINA, NO HABER IDO AL MUNDIAL'78"

Asimismo, asegura que la mayor espina que tiene en su carrera es la de no haber jugado el Mundial del 78, ya que fue el momento "más importante" que tuvo para ir a una competición así. "Jugando en San Sebastián un partido de Copa de la Liga, en una entrada de Zamora me rompió el peroné. Me recuperé más o menos bien pero Kubala, que era una persona fantástica y extraordinaria decidió no contar conmigo. La verdad que haber jugado un Mundial es una cosa de la que hubiera presumido", expresa.

Tras su etapa como futbolista, Del Bosque pasó a ser entrenador del conjunto blanco. Sobre ello, asegura que el club "siempre ha facilitado" el paso a los jugadores que, en sus últimos años, mostraban "interés" por ser entrenadores. "El Madrid siempre ha tenido cantera de jugadores y de entrenadores", apunta.

"Yo no tenía ambición por llegar al primer equipo. Al final te das cuenta que es algo lógico, que en un momento de desazón, el club mire abajo y encuentre alguien que resuelva de forma temporal el problema. Cuando cesaron a Benito Floro había que acabar unos meses lo que quedaba de temporada y la rematamos Rafa Benítez y yo. Era una consecuencia que sin ambicionar estar en el primer equipo entendía como un servicio que tenía que hacer al club en ese momento", recuerda.

"HAY ENTRENADORES QUE SE CREEN QUE LO SABEN TODO"

Preguntado sobre cómo se gana la confianza de un grupo donde hay estrellas mundiales, el salmantino puntualiza que las dos partes más importantes de un entrenador están en la "estrategia deportiva y las relaciones humanas". "Si eso no funciona, no funciona el fútbol", advierte.

"No digo que haya que ser amigo del jugador pero sí ser normal. Y eso ellos lo aprecian. No hay que estar todo el día imponiendo y sí intentando razonar con ellos. Es bueno escucharlos. Hay entrenadores que se creen que lo saben todo y se aíslan de los jugadores", reconoce.

De su experiencia en Turquía, donde dirigió al Besiktas durante nueve meses, el seleccionador admite que fue "muy enriquecedora" en todos los sentidos, tanto "en lo profesional como en lo personal. Fuimos toda la familia, incluso nos llevamos a mis suegros, lo pasamos bien y fue una experiencia estupenda", cuenta.

"El Besiktas es un club que no tenía ni tiene mucha estabilidad en el banquillo y que cambia mucho de jugadores también. Nosotros salimos bien de allí. De los últimos nueve partidos de liga habíamos ganado siete y empatado dos pero nos habían eliminado de Europa, aunque el club nunca había ganado nada en Europa. No me arrepiento de haber ido, ahora me costaría más un cambio tan grande pero lo necesitábamos y no tengo ninguna palabra mala hacia ello", asegura.

Por último, acerca de por qué en el fútbol no aparecen de forma pública jugadores homosexuales, el técnico cree que no pasaría "nada" si alguno decide hacerlo público. "No sé si he convivido con alguno en un vestuario pero tampoco lo he preguntado, tampoco me interesa para nada. Creo que el fútbol es muy generoso y solidario, no habría ningún problema", concluye.