Bordalás, crónica de un desastre anunciado

  • Bordalás y Ángel Torres, una historia de amor y desencuentros
José Bordalás
José Bordalás |TELEMADRID

José Bordalás llevaba cinco meses anunciando una tormenta que el Lugano terminó por desatar. La caída continental (2-5) dio argumentos al técnico del Getafe, que perdió futbolistas fundamentales, destinó buena parte de su inversión a conservar efectivos y sufrió un importante revés económico con la frustrada venta de Christantus Uche. Las carencias de una plantilla construida entre apuestas y veteranos quedaron al descubierto.

"Me siento engañado", denunció Bordalás, que aseguró haber advertido desde mayo de las dificultades para afrontar tres competiciones. El resultado ante el Lugano se tradujo en un enfado y alcanzó a una planificación deportiva que, a su juicio, no respondió a las necesidades que trasladó al club.

"No tenemos plantilla para ello", sentenció el entrenador, que cuestionó la llegada de futbolistas procedentes de categorías inferiores y la falta de alternativas para sostener las rotaciones.

Millones para conservar, ventas para sobrevivir

El Getafe invirtió este verano alrededor de 19,5 millones de euros en traspasos, pero aproximadamente 16,5 fueron destinados a adquirir en propiedad a cuatro jugadores que ya defendían su camiseta: Martín Satriano, Zaid Romero, Sebastián Boselli y Mario Martín. Los tres primeros llegaron cedidos en enero y el cuarto ya militaba en el equipo. Las operaciones garantizaron su continuidad, pero no ampliaron la plantilla.

También regresó Ramón Terrats, procedente del Villarreal. Ya conocía al Getafe, jugó cedido en el mercado de invierno de hace dos temporadas. Mientras tanto, el Getafe ingresó alrededor de 14 millones por las ventas de Luis Milla, Mauro Arambarri y Coba da Costa.

Las salidas de Milla y Arambarri, referentes del centro del campo, resultaron especialmente sensibles. También se marcharon Juan Iglesias, Diego Rico y Domingos Duarte, entre otros futbolistas consolidados.

Bordalás se siente engañado y dice basta
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Llegaron Francho Serrano, del Zaragoza; Iván Azón, cedido por el Como; Jean-Yves Valou, del Villarreal B; Saba Sazonov, del Torino; y Andrés García, también cedido por Aston Villa. Una combinación de apuestas jóvenes y futbolistas necesitados de continuidad, sin garantías inmediatas de rendimiento en Primera.

La experiencia llegó con Gudelj, Mojica y Mangala, además de Enes Ünal, que regresó al club en el que destacó como goleador. En octubre se incorporó Carvajal, después de cinco meses prácticamente sin competir.

Ángel Torres responde a Bordalás: “Hay que tener la cara como el cemento”
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La presidencia tampoco permaneció inmóvil. Ángel Torres recurrió incluso a avales personales para facilitar la inscripción de algunos futbolistas, una medida extraordinaria que refleja las dificultades económicas del club y el esfuerzo por encontrar soluciones.

El problema, más allá de las intenciones, es si los recursos disponibles permitían construir una plantilla preparada para competir en dos frentes.

El agujero de Uche y el desplome europeo

A las dificultades deportivas se añadió el fracaso de una operación económica decisiva. El Getafe esperaba ingresar cerca de 20 millones por Uche, cedido al Crystal Palace con una compra condicionada a diez titularidades en la Premier League.

El nigeriano no alcanzó esa cifra, regresó sin que se ejecutara el traspaso y frustró un ingreso importante para el margen salarial. Después, una grave lesión de rodilla en pretemporada le dejó fuera de combate.

El desenlace llegó este jueves. Bordalás, con el equipo cansado y con varias lesiones, introdujo frente al Lugano siete cambios respecto al choque que empató ante el Rayo Vallecano tres días antes: Abqar, Davinchi, Francho, Andrés García, Risco, Mayoral y Azón sustituyeron a Carvajal, Mojica, Gudelj, Mario Martín, Terrats, Satriano y Ünal.

Bordalás: "Me siento engañado porque no se ha cumplido lo que se ha prometido"
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Azón adelantó al Getafe nada más comenzar, pero el Lugano remontó en seis minutos y alcanzó el descanso con un 1-3 que pudo ser más abultado.

La defensa sufrió especialmente. Abqar, incorporado la temporada anterior, mostró dificultades para coordinarse con Valou y proteger los espacios a su espalda. Davinchi, joven lateral llegado del Recreativo de Huelva, se vio superado por las incursiones del rival en su costado, en una noche de enorme exigencia para un futbolista todavía en formación.

Tampoco funcionó la pareja de Francho y Djené en la medular, con dificultades para gobernar el juego frente a un adversario que encontró demasiadas facilidades para progresar.

Bordalás retiró al descanso a Abqar, Davinchi, Kiko Femenía y Risco para introducir a Terrats, Mojica, Satriano y Gudelj. El Lugano marcó el cuarto antes de que el Getafe mejorara, generara ocasiones y recortara distancias por medio de Mayoral. El quinto tanto, en el añadido, completó el castigo.

"Me he visto obligado a sacarles en el descanso, puesto que el ridículo era patente y podía ser mayor. Hemos mejorado algo con jugadores que juegan habitualmente, pero se ha demostrado que la plantilla está descompensada. Ha sido evidente que no nos da, no para tres competiciones, ni siquiera para una", reconoció el técnico, que asumió la responsabilidad de la alineación.

La derrota no convierte a los suplentes en futbolistas sin nivel ni exime a Bordalás de sus decisiones, pero evidenció las dificultades para sostener las rotaciones. Cinco meses después de sus primeras advertencias, el entrenador encontró ante el Lugano el argumento más doloroso para sus quejas.

Bordalás y Ángel Torres, una historia de amor y desencuentros

José Bordalás y Ángel Torres mantienen una relación de amor y desencuentros. Se admiran, se necesitan, se lanzan reproches y después se reconcilian. Es habitual dentro de la década en la que comparten éxitos, frustraciones y discusiones públicas que nunca han terminado por romper definitivamente una alianza fundamental para entender la historia reciente del Getafe.

El primer encontronazo, eso sí, mucho más suave, data de septiembre de 2020, después de que Bordalás reclamara refuerzos para una plantilla que consideraba corta. En aquellos días, Torres le dedicó una de sus primeras reprimendas públicas: "El míster se ha vuelto un poco quejica y pedigüeño". El presidente azulón defendió entonces que disponía de 22 futbolistas inscritos y, pese al reproche, aseguró que entre ambos existía una buena relación.

Meses después, en febrero de 2021, el enfrentamiento adquirió mayor profundidad. Bordalás lamentó la falta de respaldo institucional a Djené después de que el central togolés fuera expulsado frente al Sevilla y reclamó públicamente más apoyo de la entidad madrileña: "Nuestro club tiene su política, pero creo que hemos echado de menos que nos hubiera defendido en un momento duro tras tantas críticas". En días posteriores, quiso aclarar que sus críticas no iban dirigidas a Ángel Torres.

Aquella temporada terminó con la salida de Bordalás rumbo al Valencia, después de cinco campañas consecutivas en las que llevó al Getafe de Segunda División a disputar los octavos de final de la Liga Europa.

La separación, sin embargo, no fue definitiva. En abril de 2023, con el Getafe amenazado por el descenso, Torres recurrió nuevamente al entrenador alicantino. Bordalás aceptó el desafío por una cuestión que iba más allá de lo deportivo.

"He venido por cariño a Ángel Torres, porque es mi amigo", explicó durante su presentación. Dicha esa declaración de amor, se sentó en el banquillo y dirigió al Getafe hacia una permanencia agónica. Ambos recuperaron una sociedad que parecía indestructible, aunque las discrepancias no tardaron en regresar.

El vicio de pedir

En noviembre de 2024 protagonizaron otro episodio especialmente sonoro. Bordalás reclamó seis fichajes de nivel para reforzar un equipo que sufría en la clasificación. Torres respondió con una sentencia que resumía su particular manera de gestionar las exigencias del entrenador: "Contra el vicio de pedir está el de no dar", manifestó el presidente.

Las diferencias sobre la planificación deportiva volvieron a quedar expuestas, aunque pocos días después Bordalás rebajó la tensión: "El presidente y yo tenemos una magnífica relación, hablamos a diario".

En junio de 2025, Torres volvió a exhibir públicamente su complicidad con el técnico. Preguntado por su continuidad, respondió con otra frase característica: "Le conozco como si lo hubiera parido".

Ni siquiera los asuntos ajenos al terreno de juego escaparon a sus pequeñas controversias. En diciembre de 2025, ante un supuesto interés del Crystal Palace por Bordalás, Torres bromeó: "Está muy a gusto aquí y además no sabe inglés... ¿Por qué va a irse allí?".

Bordalás no dejó pasar el comentario y respondió en rueda de prensa: "Todos conocéis a nuestro presidente. Cuando le ponen un micro delante, a veces...". Después aclaró, también en tono jocoso: "Tanto mi staff como yo hablamos inglés".

La grieta más amplia

El último desencuentro presenta, sin embargo, matices diferentes. Bordalás no se ha limitado a reclamar incorporaciones. Ha denunciado promesas incumplidas y, después de sustituir a varios futbolistas ante el Lugano, ha cuestionado abiertamente la profundidad y el rendimiento de su plantilla. Torres, que considera que dispone de uno de los mejores equipos de su mandato, le ha pedido respeto hacia sus jugadores y ha defendido la planificación deportiva del club.

La paradoja es que recientemente ambos presumían de mantener una excelente relación. Ahora, el entrenador que tantas veces ha reclamado más recursos y el presidente que tantas veces le ha pedido aprovechar los disponibles vuelven a encontrarse enfrentados por el mismo motivo.

Diez años después de la primera vez que los dos se encontraron, han demostrado que saben discutir, separarse y reconciliarse. Falta por comprobar si esta vez el amor vuelve a imponerse a los desencuentros.