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El estadio Santiago Bernabéu vibró con la final de la Liga de Campeones y los cerca de 70.000 espectadores que vieron en directo la final entre el Real Madrid y el Juventus estallaron con la duodécima Copa de Europa blanca.

La victoria de los hombres de Zinedine Zidane por 3-1 provocó la euforia de una hinchada que se reunió para ver el encuentro a través de las pantallas gigantes que instaló el club blanco sobre el césped de su estadio.

En total colocó ocho, casi a ras de césped y algo inclinadas, a diferencia de anteriores finales, en las que se colocaron cuatro y a una altura más elevada. Todas sirvieron para calibrar el estado de ánimo de los aficionados madridistas a lo largo de los 90 minutos.

DEL SUFRIMIENTO AL EXTASIS

Los hinchas del Real Madrid pasaron por diversos estados a lo largo de la final. Hasta el tanto de Casemiro, el 1-2 en el minuto 61, sufrieron por la incertidumbre en el resultado. Sobre todo en la primera parte, en la que el Juventus dominó al equipo de Zidane y pudo cambiar el sentido del encuentro.

Eso sí, antes del golazo del croata Mario Mandzukic, el Bernabéu vivió su primer estallido con el tanto de Cristiano Ronaldo. El gol del portugués, el primero del choque, provocó un aumento de los decibelios en el Bernabéu. El griterío fue ensordecedor y sólo el gol de Mandzukic, seis minutos después, silenció a la grada.

Así estuvo casi hasta el tanto de Casemiro. Pero el Real Madrid reaccionó, comenzó a dominar el encuentro y la diana de Casemiro volvió a desatar una locura que se incrementó con el tercero, obra de Cristiano, y con el cuarto, de Marco Asensio, casi al final.

El público del estadio blanco, ya en calma con un resultado casi decisivo, aplaudió el partidazo de Isco, a quien dedicó varios cánticos, y celebró con antelación un título muy deseado. El pitido final del árbitro, el alemán Félix Brych, provocó un nuevo estallido, el enésimo del Bernabéu, que fue una olla a presión pese a no contar con sus jugadores. Cerca de 70.000 hinchas blancos vibraron con la Duodécima.

LA AFICIÓN MADRIDISTA VOLVIÓ A REUNIRSE EN LA CIBELES

La afición del Real Madrid no quiso esperar y, pocos minutos después de que el equipo de Zinedine Zidane lograra la duodécima Copa de Europa/Liga de Campeones, se acercó a la plaza de la Cibeles para celebrar el título. Con más de 500 agentes de la Policía velando por la seguridad, los hinchas madridistas se acercaron a los alrededores de la Diosa, escenario de las celebraciones del club blanco.

Al contrario que en otras ocasiones, como por ejemplo el pasado, el equipo, según ha confirmado Florentino Pérez, presidente, no acudirá a la Cibeles cuando llegue esta madrugada a Madrid. Los aficionados podrán saludar a sus jugadores en la Cibeles este domingo, día en el que se producirá también la tradicional visita a las instituciones, a las sedes de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento.

El acto central tendrá lugar a continuación en el Santiago Bernabéu, donde el club ha organizado la celebración principal para festejar esta Duodécima y el trigésimo tercer título de Liga.