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(Actualizado

El checo Tomas Berdych, único debutante en las Finales de la ATP y número seis del mundo, tumbó hoy al estadounidense Andy Roddick por 7-5 y 6-3 en el segundo partido de la liguilla inicial, lo que sitúa al europeo con más posibilidades de acceso a semifinales que su rival de esta tarde. La derrota de Roddick, resuelta en una hora y veinticinco minutos, supone la primera sufrida ante el checo desde 2008, en Tokio, y llega después de su tropiezo del lunes ante el número uno del mundo, Rafael Nadal, quien lo remontó costosamente.

Tanto Roddick como Berdych acudieron a su cita de hoy tras un fracaso en su primera prueba. Si bien el checo fue sentenciado con celeridad por el serbio Novak Djokovic, el estadounidense sí había sido capaz en su arranque de apretar las tuercas a Nadal, al que estuvo a punto de ganar.

En estos momentos, Berdych lleva un triunfo anotado y Roddick ninguno. Aunque las opciones del estadounidense son ahora mismo las más reducidas dentro del grupo A, la clasificación dependerá del próximo examen de ambos, así como del resultado del combate de esta noche entre el español Rafael Nadal y el serbio Novak Djokovic.

Las estadísticas eran favorables para Roddick, que además se había impuesto ya a Berdych, el jugador más alto de esta competición, en sus últimos cuatro encuentros, tres de ellos este mismo año: las semifinales de Brisbane (Australia), los cuartos de final de San José (EEUU) y en la final del Masters 1000 de Miami.

En esta ocasión, el primer set transcurrió, en su mayor parte, sin grandes sobresaltos, con bastante igualdad en el saque y con atrevidas subidas a la red por parte de ambos jugadores.

Llegado el décimo juego, el partido estuvo a punto de inclinarse del lado del estadounidense, cuyo nombre fue el más coreado en las gradas mediante constantes "Come on, Andy". Tenía el servicio Berdych, pero Roddick hizo de las suyas para dar emoción al encuentro, durante el que firmó nueve saques directos frente a los seis de su contrincante.

Disfrutó de dos bolas de "break" que finalmente dejó escapar. El checo se anotó el punto tras un juego agresivo que desató el fervor en las gradas y abucheos de algunos americanos.

El marcador indicaba el 5-5 y Berdych aprovechó su crecida en la pista para continuar la buena racha en el undécimo juego, donde éste rompió el servicio de Roddick sin demasiadas complicaciones y pese al potente saque del estadounidense, que se instaló en los 210-218 kilómetros por hora.

Con el punto del siguiente juego, con saque para él, Berdych firmó la ventaja en el marcador (7-5) y se armó de confianza para seguir encarando el envite. Así es cómo consiguió ser superior en esa segunda parte, donde además se propuso terminar con rapidez (treinta y siete minutos frente a los cuarenta y ocho del primer set) y dejar atrás las dificultades que el americano le había impuesto anteriormente.

Berdych rompió el servicio de su adversario en el quinto juego y se abalanzó hacia la victoria, no sin antes volver a sentenciar su saque en el noveno, con el que se dio por resuelta la lucha.

En ella logró anotar un total de veintiocho puntos ganadores, en comparación con los quince de Roddick, quien fue, sin embargo, más cuidado en sus fallos. El estadounidense cometió sólo dieciséis errores no forzados, frente a los veintisiete de Berdych en todo el partido.