Escena de 'Algo para recordar' | TRISTAR
(Actualizado

Sea cual sea el personaje, si lo interpreta Tom Hanks, te cae bien seguro. Si, además tiene como pareja a Meg Ryan y el amor está en el aire, va a ser difícil evitar que los ojos de muchos espectadores se pongan ‘brillantes’. No hay que avergonzarse por ‘ponerse tierno’ con la película que Telemadrid emite este sábado a las 17:15. Toda una generación anterior ya lo hizo (hasta el punto de llorar ‘a moco tendido’) con la original de Cary Grant y Deborah Kerr (‘Tú y yo’) en que se basa.

Si alguna película demuestra que Tom Hanks y Meg Ryan son el paradigma de la pareja romántica perfecta en el cine, esa es ‘Algo para recordar’. En ella la directora Nora Ephron, se vino arriba. Ya lo había hecho, como guionista, en ‘Cuando Harry encontró a Sally’.

La historia no puede ser más tierna: el pequeño Jonah no pide juguetes por Navidad sino una esposa para su padre, que no ha vuelto a ser feliz desde que se quedó viudo. Es un niño con iniciativa, así que llama a la radio para pedir su deseo y que su mensaje se difunda a los cuatro vientos hertzianos.

El mensaje llega hasta Annie (Meg Ryan), una joven periodista de Baltimore, a punto de casarse, a quien el relato conmueve hasta lo más hondo de lo más hondo. No es para menos. ¿Quién no se emocionaría escuchando a Tom Hanks hablar en la radio del desaparecido amor de su vida? Simplemente no es posible.

Ya provocaron esos sentimientos, Cary Grant y Debora Kerr en ‘Tu y Yo’ (‘An Affair To Remember’) en 1957. La historia de dos personas que se conocen en un viaje por mar, se enamoran y se dan cita seis meses después en el Empire State Building. Él acude a la cita pero ella no puede porque tiene un accidente y queda inválida. Pero él no lo sabe. Una película, y un edificio, ambos muy presentes en ‘Algo para recordar’.

Parece como si Hollywood le preparase a cada generación su propia versión de la historia porque ‘Tú y Yo’ ya estaba basada en la película de 1939, 'Love Affair’, protagonizada por Charles Boyer e Irene Dunne. Casi cabe esperar un nuevo remake a no tardar mucho.

Meg Ryan no fue la primera opción, Kim Bassinger y Julia Roberts rechazaron el papel antes

Meg Ryan no fue la primera elegida para el papel de Annie. A Kim Bassinger se lo ofrecieron pero no le pareció muy apropiado. Julia Roberts también lo rechazó y al mismísimo Tom Hanks le costó aceptar el suyo, de hecho no lo hizo hasta que Nora Ephron modificó el primer guión.

El rodaje no siempre tuvo tanta ternura como la ficción y el niño que interpreta al hijo de Tom Hanks fue cambiado enseguida por el pequeño Ross Malinguer porque a Hanks le ponía de los nervios el primer actor elegido, Nathan Watt. Años después Tom Hanks se arrepentiría de haber provocado este despido y lo consideró un “error de juventud”.

El estreno en 1993 fue todo un éxito, la cinta recaudó más de 227 millones de dólares en todo el mundo y confirmó a Meg Ryan como la reina indiscutible de la comedia romántica de los 90.

La película recaudó más de 227 millones de dólares

Tom Hanks estrenó ese mismo año ‘Philadelphia’, película con la que ganó un óscar y demostró al mundo que lo mismo valía para un roto que para un descosido, comedia o drama.

Como en todas las películas realmente buenas ‘Algo para recordar’ tiene muy buenos secundarios, como Bill Pullman o Rita Wilson que por entonces ya llevaba cinco años casada con Tom Hanks y en la película interpreta a su hermana.

Mención especial merece la directora Nora Ephron, una mujer de éxito y talento a quien la vida le cundió mucho antes de perderla por una leucemia en el año 2012. Periodista, directora, guionista, productora y autora de la novela Heartburn, basada en su matrimonio con Carl Bernstein, uno de los periodistas del caso Watergate.

En definitiva, ‘Algo para recordar’ es una historia que nos va a dejar con muy buena sensación en un momento en que bastante necesitados estamos de ello, una de esas películas que ahora reciben el nombre de ‘Feel Good Movies’, una película que te hace sentir bien, de buenas personas y buenos sentimientos. ¿Qué más necesitamos? Y venga, a estas alturas no nos vamos a avergonzar de ponernos tiernos, ¿verdad?