El regalo más tonto de Isabel II

El regalo más tonto de Isabel II

El Obelisco de Isabel II fue un regalo que encargó Fernando VII para celebrar el nacimiento de su hija, la futura Isabel II. Pero, como dirían en una chirigota cualquiera, la historia “tiene guasa“.

Tardaban en decidirse con el inicio de las obras. Que si empiezo ahora, que si empiezo mañana, que ya si eso pasado mañana... Tanto tardaron que hasta el Rey, Fernando VII, le dio por morirse.

La pequeña Isabel se quedó sin regalo. ¡Pobre niña rica! Entre nosotros, tampoco es que un obelisco sea un regalo para matarse de ilusión. Su mamá María Cristina ordenó colocar la primera piedra del obelisco el día que su niña Isabel cumpliera tres años. Pero la pequeña tampoco disfrutó de su obelisco inmediatamente.El regalito tardó la friolera de ocho años en construirse. Visto el resultado, tampoco es que mereciera mucho la pena, ¿no?

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