El Hotel Ritz y los actores no siempre se llevaron bien

El impresionante Hotel Ritz es un lujo para los sentidos al alcance de pocos bolsillos. Esto siempre ha sido así desde su creación. Se construyó por petición expresa del rey Alfonso XIII. Al monarca le preocupaba la ausencia de un recinto de lujo en la ciudad, necesitada de un lugar digno de alojar a la nobleza europea de la época. Obras públicas no harían falta, no, pero hoteles de lujo para la nobleza, ¿cómo se puede vivir sin eso?

El hotel se construyó en un tiempo récord de dos años. En 1910 estaba listo para recibir a cualquier noble. Ningún hotel que se precie dejaría por entonces que se alojara allí un actor. En la España de la época los actores entraban en la consideración social de "artistas" y su inevitable marchamo de malas gentes, ladrones, pecadores y en general personas de las que uno no podía fiarse. ¡Durante mucho tiempo ni siquiera se permitía enterrar en suelo sagrado a un actor!

Toda esa percepción fue cambiando poco a poco. El punto de inflexión ocurrió cuando en los años cincuenta el actor James Stewart fue rechazado en el hotel. Seguramente el actor alucinó con el provincianismo español (y con más razón que un santo). Pero estuvo rápido y mostró su acreditación como militar de las fuerzas aéreas norteamericanas. Con esas credenciales el hotel no pudo negarse. Desde entonces, son muchas las celebridades que se han alojado en el Ritz.

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