Emotivo encuentro entre la Soledad y el Cristo Yacente

La procesión de la Soledad ha recorrido esta tarde el centro de la capital hasta la plaza de Ramales, donde se ha unido al Cristo Yacente y, desde ahí, las dos imágenes han vuelto juntas a la Real Iglesia de San Ginés, acompañadas de cientos de fieles y bajo un cielo de nubes amenazantes.

La talla de Nuestra Señora de la Soledad, del siglo XVIII, obra de Juan Pascual de Mena, ha salido de la iglesia de San Ginés, en la calle Arenal, sobre las 16.30, entre rachas de viento.

Organizada por la Real e Ilustre Congregación de Nuestra Señora de la Soledad y Desamparo, esta procesión ha comenzado con la incorporación de la sección de tambores, que ha seguido a la virgen hasta la plaza de Ramales, donde se ha unido a la del Cristo Yacente (siglo XX).

Desde allí las dos imágenes han procesionado juntas hasta su llegada otra vez a San Ginés.

El itinerario que ha seguido la Virgen de la Soledad ha sido: Real Iglesia de San Ginés- calle Arenal- plaza de Isabel II- calle de Vergara- plaza de Ramales- calle de Santiago- plaza de Santiago- calle de los Milaneses- calle Mayor- puerta del Sol- calle Arenal- Real Iglesia de San Ginés.

El Cristo Yacente ha salido del Monasterio de la Encarnación, a las 16.30, con el siguiente recorrido: plaza de la Encarnación- calle de San Quintín- calle de Pavía- plaza de Oriente- calle de Lepanto- y plaza de Ramales, donde se ha unido a la Virgen de la Soledad.

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