12ª de la Feria de San Isidro 2018: Oreja al tesón y ganas de Adame

El mejicano Joselito Adame cortó ayer una oreja del quinto de la tarde. Su faena a un manso encastado fue lo más destacado de una tarde en la que el juego de los toros no dejó indiferente a nadie.

En la duodécima de la Feria de San Isidro , Curro Díaz sufrió una voltereta en la que los tendidos se temieron lo peor. Una voltereta seca, en cuya caída tuvo suerte el de Linares. Su primero tuvo un buen pitón derecho por el que firmó pasajes de toreo profundo y de calidad. El fallo a espadas enfrió la faena y tan solo saludó una ovación.

Con el cuarto falto de acople y desconfiado Curro Díaz escuchó leves pitos. Y es que los de Alcurrucén, en general bien presentados y fieles a su encaste, manseaban en los primeros tercios, viniéndose arriba en el último, de forma que a poco que uno se quedara en el sitio embestían a la muleta.

El uno fue Joselito Adame que aguantó en el segundo, con el que destacaron Miguel Martín y Fernando Sánchez en banderillas, y al que realizó una faena con altibajos basada en la diestra sin que llegara a calar, lo que provocó la división al saludar.

Con el quinto, el más encastado del encierro, el hidrocálido lo intentó equivocado en los medios. Se avino al tercio y allí realizó una faena meritoria, con la muleta muy puesta y preparada para el siguiente muletazo, en tandas que fueron extrayendo del buen pozo del Alcurrucén la casta que llevaba dentro, lo que con una entera suscitó la petición mayoritaria del respetable frente a una minoría no menos respetable que la protestó.

En la democracia taurina cuenta la mayoría, no la suma de las minorías. Juan del Álamo, sin toros, lo intentó en ambos viendo silenciada su labor.

Y para esta tarde, San Isidro cambia de tauromaquia. Del toreo a pie se pasa al de a caballo con un cartel en el que están anunciados los toros de la familia Gutiérrez Moya para un mano a mano protagonizado por Diego Ventura y Leonardo Hernández.

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