La fiebre de tiroteos en Estados Unidos pone sobre la mesa el debate de armas de fuego

La noche del 21 de septiembre, un hombre es perseguido por la Policía, enfrentándose a ellos con un fusil AK-47. Ocurrió cerca del aeropuerto internacional de Miami. Un vecino grabó la escena desde su balcón.

El tirador fue abatido por los agentes, ninguno de los cuales resultó herido.

Casi a la misma hora, durante un velatorio en Siracusa, en el Estado de Nueva York, cinco personas resultan heridas de bala, incluida una niña de ocho años.

"Esta violencia sin sentido ha golpeado a toda la comunidad", asegura el alcalde.

Algunos testigos hablan de dos o tres tiradores apostados al otro lado de la calle. Las víctimas, todas de la misma familia, se encuentran estables.

Pero, el suceso más grave había ocurrido a primera hora de la mañana de ayer, en Maryland. Una trabajadora temporal de 26 años entró a la fábrica donde trabajaba armada con una pistola y la emprendió a tiros indiscriminadamente.

La autora de la matanza asesinó a tres personas y dejó heridas a otras tres antes de suicidarse con su propia arma.

"Todavía no sabemos el motivo", explica el sheriff.

Esta fiebre de tiroteos vuelve a poner sobre la mesa el debate de las armas de fuego en Estados Unidos. En 2017 fallecieron 33.000 personas en un país donde 9 de cada 10 habitantes posee un arma.

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