Vecinos de Monte Igueldo en Vallecas piden que se actúe ya contra la mafia de los ‘narcoburdeles’

Vecinos de Monte Igueldo en Vallecas piden que se actúe ya contra la mafia de los ‘narcoburdeles’

Los vecinos ven impotentes cómo los ‘narcoburdeles’ se multiplican en Vallecas. Pisos 'okupados' y otros también alquilados, donde se ofrece sexo y droga. Un problema que se ha abordado este martes en la Junta de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid, con el firme compromiso de acabar con la explotación sexual de las mujeres.

“Tenemos un compromiso firme y claro para luchar contra esta figura de ‘narcoburdeles’ y para poder poner coto y poder erradicar lo que es la explotación sexual ilegal de las mujeres”, ha dicho el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida.

Almeida explica que aunque no compartía la regulación sobre prostitución que el PSOE proponía en la anterior legislatura, el Ayuntamiento hará todo lo posible por acabar con esta lacra en Madrid.

'Servicios sexuales' y drogas

'Los narcoburdeles' se extienden por Madrid y crece la preocupación entre los vecinos. Vallecas es uno de los distritos más afectados por estas actividades ilegales. Denuncian que solo en una calle, la de Monte Igueldo, se han llegado a instalar hasta 14 narcoprostibulos.

Dicen que las redadas policiales no son efectivas porque solo trasladan el problema de un piso a otro. Temen que la prostitución se vea con normalidad en el barrio porque cada vez es más frecuente el reparto de publicidad con mujeres desnudas en las que se ofrece también el consumo de drogas.

Esclavitud sexual

Anuncian a las chicas con octavillas donde se ofrece sexo, a veces, por menos de 20 euros. Denuncian que detrás de todo esto hay esclavitud sexual, con chicas que llegan a estar retenidas las 24 horas del día.

Tienen contabilizados hasta 14 ‘narcoburdeles’ en una misma zona de Puente de Vallecas y aseguran que están afectando a la convivencia y a la seguridad en el barrio.

Por eso piden a las administraciones que actúen contra estas mafias o grupos organizados, que aseguran siempre acaban golpeando en el mismo sitio: los barrios más humildes de Madrid.