La oleada de incendios está dejando a su paso viviendas dañadas, campos calcinados, coches y embarcaciones destruidas.
Los seguros cubren esos daños, además de los derivados por el humo, los gastos producidos por la extinción del fuego y las tareas de desescombro. Cada propietario debe comprobar con su compañía qué coberturas tiene contratadas y las cantidades máximas con las que puede ser indemnizado.