El Prado "celebra las conquistas de la libertades en España"

El Prado "celebra las conquistas de la libertades en España"

El Museo del Prado inaugura la exposición 'Una pintura para una nación', que conmemora, hasta el 30 de junio, el 150 aniversario de la nacionalización de las colecciones reales con la única pintura histórica que se encargó por el Estado con destino al Prado: 'Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga' de Antonio Gisbert, que "celebra las conquistas de la libertades en España y congrega las ideas del país", según ha señalado en rueda de prensa el director de la pinacoteca, Miguel Falomir.

"Vemos importante esta exposición a 80 años del fin de la Guerra Civil española y ahora que celebramos el 150 aniversario de la nacionalización de una colección que antes era de una familia y ahora es de todos los españoles, que además plantea lo que hemos sido y lo que queremos ser", ha dicho Falomir sobre la muestra, que se exhibe en la sala 61 A del edificio Villanueva y que forma parte de las iniciativas del Prado para celebrar el bicentenario del museo.

"Esta muestra es el reflejo de lo que hemos sido y de lo que sentimos como país, queremos demostrar que el Prado es de todos", ha agregado el director adjunto de Conservación e Investigación del museo, Andrés Ubeda, quien ha apuntado que 'Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga' es uno de los cuadros que mejor representa la historia de España.

Ubeda ha indicado que "Gisber y Torrijos, hasta ahora, no han encontrado en el imaginario de los españoles el lugar que se merecen, y este homenaje es una oportunidad para que los conozcan".

Un cuadro histórico

El gabinete liberal de Práxedes Mateo Sagasta encargó, en 1886, la obra de Gisbert alrededor de la cual se articula la exposición, que se convirtió en un elemento de la construcción de la nación española desde la perspectiva de la defensa de la libertad, como destaca el museo. En este, se retrata el momento del fusilamiento del político liberal José María Torrijos y sus compañeros por encargo del Rey Fernando VII.

"Era un periodo de naturalismo y efectivamente para dotar de la máxima veracidad este tema, Gisbert se va a Málaga y pinta las playas. Después busca las imágenes de los fusilados y encuentra que ya el fusilamiento había sido contado por el Duque de Rivas, otro de los exiliados, y encuentra imágenes grabadas de los condenados, mientras que para restablecer los rasgos de los que no las encuentra se vale de la fotografías de los hijos", ha explicado el comisario y jefe de Conservación de la Pintura del Siglo XIX, Javier Barón. Así, el historiador ha destacado que el cuadro "da cuenta de la restitución de la sociedad". "La reducción de la muerte a la nada absoluta que hace Gisbert forma parte de la historia contemporánea y le da a esta obra el carácter épico, de gran estilo, heroico, por eso las figuras son de tamaño superior a las reales, vemos a un grupo de hombres íntegros que se enfrentan a la muerte", ha añadido.

"La reducción de la muerte a la nada absoluta que hace Gisbert forma parte de la historia contemporánea"

En esta línea, ha explicado que Gisbert "toma nociones de Goya y las tiene presentes, con la diferencia de que el pelotón queda relegado y en segundo término", mientras que para lograr las figuras de los muertos se inspira en Manet, y lo adopta "con un sentido naturalista propio de la época".

El cuadro que protagoniza esta exposición se exhibe junto con su boceto preparatorio, expuesto por primera vez tras su reciente restauración, así como con óleos, estampas y documentos relacionados con la pintura.

Justo frente a este, destaca otra obra de carga política de Gisbert, 'Ejecución de los comuneros de Castilla (1860), que ha sido concedida por el Congreso de los Diputados para esta muestra.