La terrible historia del mejor vino de Madrid

La Taberna de Antonio Sánchez es una taberna torera, situada en la calle Mesón de Paredes, de toda la vida. Pasó por las manos de varios toreros hasta que se la quedó Antonio Sánchez, que también le pegó a la cosa de torear. Le dio la alternativa el famoso Ignacio Sánchez Mejías, el del llanto de Lorca a las cinco de la tarde. La cabeza que hay a la entrada es la de Fogonero, el toro que le convirtió en matador.

En esta taberna se servía un vino muy especial. Cuando alguien lo quería, pedía que le pusieran "el de la cuba del francés". Se ve que durante la Guerra de Independencia uno de los gabachos de Napoleón tuvo la malísima idea de venir a beber vino a esta taberna. Los parroquianos le dieron matarile y lo escondieron en una barrica. Desde entonces la cuba del francés daba el mejor el vino de Madrid. Será que los franceses siempre han tenido muy buena mano con el vino...