Mi cámara y yo: "Los ángeles de la Navidad"

Mi cámara y yo

| 24.12.2016

Nuestras reporteras Amaya, Olivia y Andrea, enfundadas en sus trajes rojos de Mamá Noel se convierten en nuestros Ángeles de Navidad para llevar a cabo las misiones más especiales de todo el año.

Amaya nos abre el apetito entrando en la cocina de uno de los hoteles más tradicionales en Navidad, el Palace, donde nos muestra cómo se preparan para las cenas especiales de estas fechas.

¿Sabíais que el obrador de roscones más grande del mundo está en Madrid? Los mejores resposteros e ingredientes se reúnen en más de 6.000 metros cuadrados para hacer que cada Navidad nos chupemos los dedos.

Y como los tiempos cambian, cada vez más familias dejan de cocinar y confían sus comidas y cenas a empresas que preparan todo lo que necesites para tu mesa, hasta el más mínimo detalle.

Andrea es la encargada de poner la banda sonora buscando los mejores y más originales villancicos. Desde un concierto improvisado de Góspel que contagia de música, pasión y felicidad a los sorprendidos viandantes de Plaza de España, pasando por las voces de los que más disfrutan estas fechas, los niños del Coro Infantil del colegio público Las Veredas de Colmenarejo que acumula decenas de premios y arrasa a nivel internacional, o las voces de unas abuelas que le dan al villancico rociero o un coro gitano que llena de música algunos de los lugares de visita imprescindible en Navidad.

Olivia pone la luz a este reportaje, buscando las casas navideñas más impresionantes. Como la de Begoña, una enamorada de la Navidad que desde hace 7 años ha ido reuniendo en su adosado de Torrejón de la Calzada una de las mayores colecciones de adornos y luces navideñas. Casi 3.000 bombillas repartidas en una fachada de impresión al más puro estilo americano que ya es parte del programa navideño del pueblo y recibe a diario unas 100 personas y los fines de semana hasta ¡600!

Aunque si hay alguien amante de la Navidad, es sin duda Paloma, una profesora que ostenta el récord de papás noeles en casa. Su obsesión navideña es tal que no hay detalle que se le escape: papel higiénico, cubertería, todo tipo de adornos y por supuesto, una iluminación a la altura de la mejor madrina de Papá Noel.