Mi cámara y yo: acceso restringido

Madrid aún esconde muchos secretos, pero en Mi Cámara y yo nos hemos propuesto descubrir lo más oculto y desconocido de nuestra comunidad.

Esta semana nuestro reportero Saúl Montes ha cogido su cámara para mostrar lo que no suele enseñarse al público, lugares que esconden valiosos tesoros o piezas tan delicadas que necesitan la máxima protección. Son espacios de ‘Acceso restringido’.

Nuestra primera visita nos lleva a ser testigos de una ceremonia muy exclusiva. Entramos en el Palacio Real más privado para asistir a la entrega de Cartas Credenciales de los nuevos embajadores llegados a nuestra ciudad. Un acto solemne en el que se presentan oficialmente ante nuestro rey con una ceremonia que sigue celebrándose exactamente igual que hace dos siglos.

En plena calle Serrano existe una cámara acorazada llena de monedas de oro y plata de valor incalculable. ¿Adivinan dónde está?. Son muy pocos los que pueden entrar a esta sala del Museo Arqueológico, una joya de 1867 cuya primera piedra puso la reina Isabel II. Más allá de su famosa dama de Elche, encontramos en esta zona resguardada, increíbles monedas romanas, de los Reyes Católicos, o reales del reinado de Felipe IV.

También nuestra Real Fábrica de Tapices tiene zonas de seguridad y acceso limitado. Nos colamos en ellas para descubrir auténticas joyas como la colección de tapices más importante que se ha hecho en los últimos dos siglos, elaborados únicamente con oro, plata y seda y que alcanzan los 100.000 euros por metro cuadrado. Entramos también a sus especiales almacenes de lana donde guardan 30 toneladas de un material tan cuidado que sólo para el color rojo cuentan con 1.500 variedades. Y conocemos una espectacular y curiosa piscina para lavar tapices, cuyos 16 metros de largo la convierten en la ‘lavadora más grande del mundo’.

En el Museo Geominero, coronado por una increíble cúpula de cristal a más de 19 metros de altura, subimos donde no suelen hacerlo los visitantes. Con estas impresionantes vistas disfrutamos de algunos tesoros como meteoritos o fósiles únicos guardados de la vista de la mayoría de los mortales.

En el Museo Reina Sofía nos permiten llegar a sus talleres de restauración y a su almacén de obras de arte. Y aunque por motivos de seguridad no grabamos el camino hasta este espacio mágico, revelamos algunas de sus 22.000 obras de arte firmadas por Miró o Picasso, perfectamente catalogadas y protegidas.

Y hablando de joyas, es imprescindible la visita al Museo del Prado, pero en esta ocasión entramos a su Biblioteca y Archivo, y al Gabinete de Dibujos y Estampas, un lugar público pero de acceso restringido donde guardan y protegen dibujos y fotografías como la primera edición de Los Caprichos de Goya, autor que del que se conocen unos 1.000 dibujos de los que el Prado conserva más de la mitad. Por cierto, otra curiosidad, ¿sabían que Pablo Picasso fue nombrado director de nuestro museo más universal?.

Y para completar nuestro recorrido vivimos un momento único y muy restringido en el Thyssen-Bornemisza al ser los privilegiados testigos del desmontaje de una exposición y de todo el impresionante despliegue que conlleva descolgar un Toulouse Lautrec para ser trasladado a otro museo.

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