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Maputo, rumbo al desarrollo

Nos trasladamos a 8.270 Km de Madrid para conocer la ciudad de Maputo, la capital de Mozambique. Un país en el que la mayor parte de su población vive por debajo del umbral de la pobreza. Maputo es una ciudad caótica que lucha cada día por el desarrollo de su país, que intenta crecer en infraestructuras y abandonar ese aire de decadencia que le acompaña para abrirse al mundo y ofrecerle su rasgo más característico, la alegría contagiosa de sus gentes.

El centro de investigación en el que comenzamos nuestro viaje, dirigido por dos madrileños, ha recibido el premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional. La doctora Clara Menéndez y su esposo, Pedro Alonso, llevan aquí años investigando una vacuna contra la malaria y luchando contra esta enfermedad que provoca el 25% de las muertes en niños menores de 5 años en este país.

Clara nos enseña el nuevo centro de salud en el que trabaja a diario, que ha sido financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional. El centro cuenta con un alojamiento en el que las mujeres pueden ser atendidas en el último tramo de su embarazo y con todo el equipamiento necesario para desempeñar su labor médica y de investigación.

Clara nos presenta a la pediatra Cinta Moraleda, otra madrileña del barrio de Salamanca, que trabaja en el Centro de Investigación de salud de Manhiça en un proyecto de HIV que investiga por qué niños que han nacido de madres con SIDA no han desarrollado la enfermedad, de cara a buscar una posible cura. Cinta nos cuenta que hasta un 40% de las madres que acuden a dar a luz al centro sufren esta enfermedad y que la esperanza de vida de un mozambiqueño es de tan sólo 42 años.

Nos trasladamos al centro de Maputo para conocer al marido de Clara, uno de los cónsules más jóvenes de España, Carlos, del barrio del Pilar. Nos recibe en el Mercado Municipal de Maputo, donde encontramos todo tipo de alimentos y artesanía. Allí descubrimos las capulanas, las típicas y coloridas telas mozambiqueñas que muchas mujeres utilizan, como vestidos o para cubrirse la cabeza.

Carlos nos lleva a la zona Baixa, cerca del puerto, para enseñarnos uno de los monumentos más bonitos de Maputo, la Estación de Ferrocarril. Este precioso edificio, con una impresionante estructura de hierro, fue diseñado por un discípulo de Eiffel y se ha utilizado como escenario de películas como “Diamantes de sangre”, con Leonardo DiCaprio. Subimos a la parte alta de la ciudad para visitar la Casa de Ferro, del mismo arquitecto que la Estación de Ferrocarril, que curiosamente nunca fue habitada debido a las altas temperaturas que se alcanzan en su interior.

Nuestra siguiente madrileña encontró su primer trabajo como periodista en el departamento de comunicación de la Agencia Española de Cooperación, se llama Sandra y es del barrio de La Guindalera. Esta madrileña tiene su propio blog en el que describe cómo transcurre su vida en tierras africanas. Nos ponemos una capulana y nos vamos de boda a la Iglesia de San Antonio de Polana. Sandra nos explica que la gente se casa muy joven, incluso con 16 años, y que tradicionalmente la familia del novio paga por la boda, en los pueblos el pago se hace con vacas. Nos desplazamos hasta Congolote para la celebración y nos sorprendemos viendo como lo primero que hacen es cortar la tarta, como las abuelas comen sentadas en el suelo y como los invitados entregan los regalos a los novios bailando.

Nuestra siguiente madrileña, Carmen, a sus 69 años decidió dejar a su familia y toda su vida en el barrio de Argüelles para venir a trabajar a Mozambique como voluntaria en un orfanato. En la Casa do Gaiato, esta madrileña cuida a 150 niños abandonados que ella considera sus nietos. Con Carmen comprobamos que, a pesar de todas las dificultades y los problemas que se encuentran a diario, los niños de Maputo irradian una contagiosa alegría que nos conmueve el corazón.

Nuestro siguiente madrileño, Julio, proviene del barrio de Salamanca y vive en Maputo desde hace 11 años. Nos recibe en el corazón de negocios de Mozambique, donde se encuentra la sede de la consultora KPMG, de la cual es socio. Julio nos explica que el país está experimentando un pequeño boom de la construcción gracias a la cooperación internacional. Visitamos el Mercado do Peixe, donde disfrutamos de delicioso pescado y marisco fresco recién capturado antes de acercarnos a la espectacular playa de Maputo.

Rosa, de Getafe, nos lleva a coger una “chapa”, el medio de transporte más popular de Maputo, para ir a conocer la ONG con la que colabora para ayudar a niños huérfanos y mujeres. Más de la mitad de la población de Mozambique vive en una situación de pobreza y el 68% de las mujeres son analfabetas. En un pequeño mercado local encontramos la mandioca, uno de los productos más consumidos del país. Un amable pescador nos traslada en su barca hasta Ilha Xefina, una pequeña isla donde está previsto que un importante proyecto urbanístico cambie totalmente su fisonomía pero, de momento, nos quedamos disfrutando de sus playas y naturaleza salvajes.