El oasis natural de Huacachina en el desierto de Ica

A tan sólo 5 kilómetros de la ciudad de Ica -a tres horas de viaje de Lima- se encuentra uno de los puntos de referencia para los turistas en el Perú. Ya que aquí no llueve durante todo el año, el agua que encontramos en Huacachina viene de corrientes subterráneas. Cuenta la leyenda que una princesa llamada Huacay China se enamoró de un joven guerrero, pero después de casarse el guerrero tuvo que ir a una guerra en la que murió. Tras enterarse de la noticia la joven Huacay China se impregnó de tristeza y fue a llorar al campo de girasoles donde se habían visto por primera vez. Así surgió este oasis.

Leyendas a parte, esta maravilla de la naturaleza fue un gran balneario en la década de 1960 puesto que, además de reclamo turístico, las aguas y barro de este lugar tienen propiedades medicinales y se construyeron varios hoteles a su alrededor.

Después deleitarnos con el oasis, cogimos unos buggies (10 euros por persona) para recorrer el inmenso desierto peruano. Desde lo alto observamos, majestuosa, la ciudad de Ica, un punto de visita obligada. Y para rematar practicamos uno de los deportes populares en este desierto: el sandboarding.

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