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Bulgaria, el país más antiguo y desconocido de Europa

Los primeros asentamientos conocidos en Bulgaria datan de hace 8.000 años, por lo que estamos hablando de una de las poblaciones más antiguas del mundo. Miembro de la Unión Europea desde 2007, es también uno de los más desconocidos del viejo continente.

Precisamente nuestro recorrido comienza en la ciudad más antigua de Europa, Plovdiv, en el centro del país y unas 2 horas por carretera de la capital, Sofía. Nos encontramos con Presen, que nos guía por el centenario casco antiguo, donde se conservan unas 150 bellas casas del llamado Renacimiento Búlgaro, que data de finales del siglo XVIII y primeros del XIX.

Visitamos la iglesia ortodoxa de Constantino y Helena y los restos del asentamiento tracio, del que se sólo se conserva la acrópolis, y que hoy es un fantástico mirador para disfrutar de la ciudad y los montes Ródope.

En el centro de la ciudad, bajo la plaza de Dzhumaya, podemos admirar los restos del estadio olímpico romano, de la época del emperador Marco Aurelio. En la misma plaza se sitúa la mezquita del siglo XIV, de la época de dominación turca. Y no podemos irnos de aquí sin disfrutar del yogur y los lácteos, sin duda los productos estrella del país.

Nos trasladamos a Sofía, donde conocemos a Miguel, futbolista que dejó el Numancia para fichar por el Levski, el principal equipo del país. Paseamos por la plaza de la Independencia, reconstruida casi completamente tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y símbolo del comunismo hasta la caída del muro de Berlín. Y entramos en la oficina de la presidencia, en cuyo patio interior se encuentra la iglesia de San Jorge, del siglo IV, el edificio más antiguo de la ciudad.

La catedral de Santo Domingo es otro de los bellos edificios de Sofía, aunque arrastra un pasado trágico, porque aquí se produjo el mayor atentado de la historia del país, en 1925, cuando murieron 128 personas. Y Miguel nos enseña también el estadio del Levski, con capacidad para 43.000 espectadores, donde juega su equipo animado por una ruidosa y colorida afición.

También en Sofía nos encontramos con Ruth, que nos muestra el monumento más emblemático de la capital, la catedral de Alexander Nevsky, cuyas cúpulas son de oro y bronce, y que se construyó como agradecimiento al ejército ruso por la liberación tras la dominación del Imperio Otomano.

En Sofía encontraremos muchas tiendas de Rosa de Bulgaria, dedicadas a la venta de esta esencia que es la base para muchos de los perfumes creados por las grandes marcas. También son curiosas las klek-shops, tiendas situadas en sótanos que se popularizaron tras la caída del comunismo porque el alquiler era más barato que el de un local convencional. Eso sí, hay que agacharse un poco...

En Tervel, al noreste del país y a pocos kilómetros de la frontera con Rumanía, nos espera Jennifer, que trabaja como voluntaria con la comunidad gitana. Nos trasladamos a Varna, a unos 90 kilómetros, ciudad costera del mar Negro y considerada la capital estival del país. Visitamos la catedral, la segunda mayor del país, y nos asomamos al mar, mezcla de agua dulce y salada.

Por último, conocemos un lugar muy especial, el Bosque de piedras, único desierto de Europa del este, que, según algunas teorías, se sitúa en lo que hace miles de años fue un fondo marino. De ahí que encontremos arena de playa y vestigios de antiguos arrecifes de coral, con columnas que alcanzan hasta 7 metros de altura. Considerado por muchos como un importante punto de energía, nada mejor que recargar buenas vibraciones abrazados a uno de estos enormes pilares.