Al caer la tarde en Alcalá de Henares, las calles se han teñido de morado y los tambores han empezado a redoblar para recibir la salida de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli desde el Colegio de Málaga.
Escoltado por miembros del Cuerpo Nacional de Policía, el trono del Cristo avanza lentamente por las calles del casco histórico, entre aplausos y muestras de recogimiento de los fieles.
La cofradía, fundada en 1955 y compuesta por 900 hermanos, mantiene viva la tradición de ser la primera hermandad alcalaína con agrupación musical propia, cuyos sones acompañan el recorrido.
Los nazarenos visten hábito morado con cíngulo amarillo, antifaz morado y guantes blancos, creando una estampa solemne que combina historia, devoción y emoción en cada paso del recorrido, que atraviesa plazas y calles emblemáticas de la ciudad.